En una jugada que no pasó inadvertida en los corredores del poder, por el PRI tomó protesta como senador suplente a Sixto Duarte Álvarez, sobrino del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, hoy preso. El relevo ocurrió en pleno periodo extraordinario del Senado.
Aunque formalmente llega para cubrir la licencia temporal de Pablo Angulo Briceño, la lectura política va más allá del trámite legislativo. El arribo de Duarte Álvarez revive un apellido que en Chihuahua sigue cargando un peso propio, no sólo por su historia partidista, sino por el contexto judicial que rodea a su tío, uno de los personajes más polémicos del priismo reciente.
Con esta incorporación, el PRI no sólo suma un voto en una coyuntura clave para reformas constitucionales; también envía un mensaje interno sobre sus cuadros y lealtades. En política, los apellidos pesan, y en este caso el regreso del nombre Duarte al tablero nacional difícilmente puede leerse como un simple movimiento administrativo.


