Cuando el precio de la gasolina sube en México, una de las primeras decisiones que toman los automovilistas es ajustar el gasto en combustible. En ese contexto, cambiar de gasolina Premium a Magna se vuelve una alternativa común.
Sin embargo, esta decisión suele generar dudas, sobre todo entre quienes tienen vehículos que, según la recomendación del fabricante, deben usar gasolina de mayor octanaje.
La clave de esta decisión está en el octanaje, un concepto que determina el desempeño del combustible dentro del motor. Entender cómo funciona permite tomar una decisión informada sin poner en riesgo el auto ni gastar de más.
El octanaje es un indicador de qué tan estable es un combustible frente a la compresión dentro del motor.
De acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos, esta cifra refleja la presión a la que la gasolina podría encenderse por sí sola. Se calcula como el promedio entre dos mediciones: el motor octane rating (MOR) y el research octane rating (RON).
En términos simples, un mayor octanaje significa que el combustible tiene más resistencia a la preignición, lo que ayuda a un funcionamiento más eficiente y seguro del motor.
Si un vehículo está diseñado para funcionar con un octanaje de 93 y se le carga gasolina de 87, el motor puede experimentar distintos inconvenientes, que van desde ruidos anormales hasta una notable pérdida de eficiencia.
Por ello, los fabricantes recomiendan seguir siempre las indicaciones del manual del usuario, ya que cumplir con el nivel de octanaje especificado es clave para asegurar un funcionamiento adecuado y evitar posibles daños a largo plazo.
De acuerdo con los expertos, si un automóvil ha utilizado gasolina Premium durante un largo periodo y posteriormente cambia a Magna, esto no necesariamente provoca daños en el motor ni altera de forma significativa su calidad o eficiencia.
No obstante, es importante considerar el tipo de vehículo y las características de su motor, ya que algunos están diseñados para aprovechar mejor combustibles de mayor octanaje.
Por ejemplo, los autos de lujo o deportivos cuentan con motores diseñados para alcanzar altos niveles de desempeño, por lo que requieren mayor potencia para rendir al máximo.
En estos casos, un combustible de mayor octanaje, como la gasolina Premium de 93 octanos, resulta más adecuado, ya que favorece una combustión más eficiente y contribuye a generar la potencia óptima.
Aunque el cambio no siempre es drástico en el uso diario, este tipo de gasolina también puede ayudar a preservar componentes como el filtro y la bomba del automóvil.
Hay que recordar que, si eres dueño de un auto citadino, subcompacto o de un segmento menor, usar un combustible de mayor octanaje como la gasolina Premium no aportará beneficios adicionales en el desempeño o calidad del vehículo.
En estos casos, lo más recomendable es optar por gasolina Magna de 87 octanos, ya que está mejor alineada con las necesidades del motor y evita un gasto innecesario.


