27 mayo, 2026

EL JUICIO POLÍTICO A MARU CAMPOS Y UNA NUEVA CITA EN LA FGR. . . EN SINALOA YA FUERON; EN CHIHUAHUA TODAVÍA SE APUESTA SI IRÁN. . . EN EL CONGRESO EL PRIAN LE HUYE AL DEBATE, LA INTOLERANCIA SE DISFRAZA DE ORDEN. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

EL JUICIO POLÍTICO A MARU CAMPOS Y UNA NUEVA CITA EN LA FGR. . . Ayer, los diputados locales de Morena comandados por Cuauhtémoc Estrada, presentaron una solicitud de juicio político contra la gobernadora Maru Campos ante la Cámara de Diputados federal, debido a presuntas irregularidades relacionadas con la participación de agentes extranjeros en operativos de seguridad realizados en el estado. La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, confirmó que el documento fue recibido y explicó que deberá ser ratificado antes del 29 de mayo para que pueda ser turnado a la Subcomisión de Examen Previo. . .

La solicitud de juicio político contra Maru Campos cayó como esas bombas que en la política mexicana nunca estallan del todo, pero sí dejan suficiente humo para que todos finjan indignación patriótica. De pronto aparecieron las palabras favoritas del drama público: soberanía, intervención extranjera, traición y Constitución, como si el país acabara de descubrir que el poder suele operar entre opacidades, arreglos convenientes y una obscena facilidad para lavarse las manos cuando el escándalo se vuelve inocultable. . .

Morena hace lo que mejor sabe hacer cuando huele sangre: convertir una denuncia grave en escaparate moral, posar de custodio de la República y administrar la furia con calculadora electoral en mano. Pero del otro lado tampoco hay mucho que presumir: el marucampismo responde con el manual más gastado de la impunidad elegante, ese donde toda acusación es persecución, toda evidencia es sospechosa y toda responsabilidad pública se disuelve milagrosamente en discursos de victimización y conferencias de prensa con cara de agravio ensayado. . .

Por si fuera poco, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, fue citada a comparecer en la Ciudad de México por una denuncia presentada por el exgobernador Javier Corral, relacionada con el caso conocido públicamente como el “corralazo” cuando intentaron ejecutarle una orden de aprehensión y que fue rescatado en agosto del 2024 en el bar Gin Gin. . .

La nueva cita de Maru Campos en la FGR llega como otro capítulo de esa tragicomedia donde los gobernantes descubren, con súbita y muy conveniente indignación, que la ley también puede tocarles la puerta. La mandataria insiste en presentarse como víctima de una conspiración federal, pero el problema de esa narrativa es que ya huele a recurso de temporada: cuando no alcanza el argumento, se invoca la persecución; cuando aprieta el expediente, se recita el discurso del honor agraviado. Así, entre citatorios, videos de defensa anticipada y promesas de “dar la cara”, lo que se exhibe no es precisamente una épica de valentía, sino el desgaste de un poder que quisiera convertir cada señalamiento judicial en propaganda de martirio. . .

Maru Campos pues, se instala así en una tradición muy mexicana: la del poder que exige respeto institucional mientras trata la rendición de cuentas como si fuera un exceso de mala educación. La gobernadora y su defensa quieren vender la idea de una mártir acosada, cuando lo que está a la vista es algo bastante menos épico: una administración cercada por un caso explosivo y una narrativa oficial que apuesta a que, entre tecnicismos, victimismo y cansancio ciudadano, la opinión pública termine aceptando que en Chihuahua el cinismo también puede despacharse como si fuera forma de gobierno. . .

. . . . . . . . . . . . . . .

EN SINALOA YA FUERON; EN CHIHUAHUA TODAVÍA SE APUESTA SI IRÁN. . . Ayer en Sinaloa, exgobernadores y funcionarios ya acudieron ante la FGR, sin tanto dramatismo de redes ni esa teatralidad de última hora con la que en Chihuahua se suele disfrazar de heroísmo lo que en realidad es una obligación legal. Allá, por lo menos, entendieron que cuando llega el citatorio no se responde con poses de mártir ni con giras de victimización, sino con presencia ante la autoridad, por incómodo que resulte para quienes durante años se acostumbraron a gobernar como si rendir cuentas fuera una humillación personal. . .

Por eso hoy la pregunta en Chihuahua no debería ser jurídica, sino política: ¿Maru Campos y César Jáuregui sí acudirán a las oficinas de la FGR en Ciudad Juárez o también convertirán el citatorio en otro episodio de administración del agravio? Porque una cosa es declararse dispuesto a colaborar en entrevistas, comunicados y videos calculados, y otra muy distinta presentarse cuando la autoridad llama. Ahí es donde termina la propaganda y empieza esa parte del servicio público que a muchos les parece intolerable: someterse al mismo trámite que enfrenta cualquier ciudadano. . .

Las apuestas, por supuesto, ya reflejan una opinión dividida: unos creen que acudirán para intentar sofocar el costo político antes de que crezca; otros sospechan que optarán por la ruta conocida del discurso indignado, el tecnicismo oportuno y la narrativa de persecución. En cualquier caso, el contraste ya está servido: mientras en Sinaloa fueron y comparecieron, en Chihuahua el suspenso no gira en torno a la justicia, sino a si el poder local tendrá el mínimo reflejo de responsabilidad institucional o volverá a demostrar que, cuando la FGR toca la puerta, el valor político suele medirse según la conveniencia del momento. . .

. . . . . . .  . .  . . . . .

EN EL CONGRESO EL PRIAN LE HUYE AL DEBATE, LA INTOLERANCIA SE DISFRAZA DE ORDEN. . . Ayer, la Sesión Solemne del Congreso del Estado en Ciudad Juárez fue suspendida temporalmente luego de que se registraran disturbios y forcejeos protagonizados por manifestantes de la comunidad LGBT que exigían avances en torno al matrimonio igualitario. . .

Lo ocurrido en el Congreso del Estado en Ciudad Juárez no retrata precisamente una fiesta de pluralidad democrática, sino una de esas estampas donde el poder presume institucionalidad mientras le cierra la puerta al debate que no le conviene. PAN y PRI volvieron a colocar el matrimonio igualitario en el cajón de los asuntos incómodos y, cuando la presión social llegó a las puertas del recinto, la respuesta no fue política ni parlamentaria, sino el viejo reflejo de atrincherarse, contener y esperar que el ruido se apague solo. . .

El episodio fue, además, una postal bastante reveladora del estilo opositor cuando se topa con derechos que no quiere discutir de frente: empujones, bloqueo de accesos, uso de fuerza y un pleno que terminó abandonado por legisladores panistas, como si ausentarse fuera una forma sofisticada de argumentar. Resulta casi entrañable esa costumbre de ciertos sectores del conservadurismo local de invocar la legalidad sólo cuando sirve para frenar libertades ajenas, pero extraviarla en cuanto se les exige dar la cara y votar en público lo que en privado ya decidieron congelar. . .

El costo político de esa escena ya empezó a correr por cuenta de quienes creyeron que patear el tema una vez más saldría gratis. Porque bloquear la discusión sobre matrimonio igualitario, permitir que la tensión escalara y vaciar el pleno no proyecta firmeza: proyecta miedo, cálculo y una alarmante incapacidad para procesar en democracia un reclamo de derechos. En Chihuahua, una parte del PRIAN volvió a demostrar que hay políticos que prefieren administrar el atraso antes que asumir el desgaste de debatir de frente aquello que la sociedad ya les rebasó hace tiempo. . .

. . . . . . . . . . . . . .

Read Previous

Invitan a la XVII escenificación de la boda de Luz Corral y Francisco Villa en Riva Palacio

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *