Antes de hacer una transferencia bancaria, muchas personas escriben cualquier palabra en el apartado de concepto. Sin embargo, aunque no existe una lista oficial de palabras “prohibidas” por el SAT, utilizar conceptos que no corresponden con la operación puede dificultar la explicación del origen o destino del dinero.
La autoridad fiscal puede revisar información bancaria en determinados procedimientos y comparar operaciones con ingresos declarados, comprobantes y demás información que tenga disponible. De hecho, el artículo 91 de la Ley del Impuesto sobre la Renta contempla depósitos bancarios dentro de las erogaciones que pueden analizarse para determinar una discrepancia fiscal.
“Donación” Si el dinero realmente no corresponde a una donación, es mejor no utilizar esta palabra. Una transferencia entre familiares, por ejemplo, puede tener otro origen y conviene que el concepto sea congruente con la operación. Las donaciones tienen un tratamiento fiscal específico, por lo que utilizar ese concepto sin que exista realmente una donación podría generar dudas si posteriormente necesitas acreditar el origen de los recursos.
“Préstamo” La palabra “préstamo” debe utilizarse cuando efectivamente existe un préstamo. Si recibes dinero con esta descripción, es conveniente conservar documentos que permitan demostrarlo, especialmente cuando se trata de cantidades importantes. El problema no es escribir “préstamo”, sino utilizarlo para intentar justificar dinero cuyo origen real es diferente.
“Pago” “Pago” por sí solo es demasiado ambiguo. Si estás pagando un servicio, producto, renta o deuda, es mejor especificarlo brevemente. Por ejemplo, en lugar de únicamente escribir “pago”, puede indicarse “pago renta septiembre” o “pago reparación auto”. Esto ayuda a relacionar el movimiento bancario con la operación que realmente ocurrió.


