La visita de Jared Kushner y Steve Witkoff, enviados de Trump a Moscú y Kiev, abrió un espacio para la tregua durante el fin de semana pero este lunes el panorama para Ucrania había cambiado dramáticamente.
Las bombas rusas volvieron a territorio ucraniano. Especialmente castigada fue la capital del país, Kiev, donde se produjeron varias muertes.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, según recogió CNN, acusó a los rusos de haber diseñado un ataque dirigido a “causar el mayor daño posible a la vida humana”.
Las autoridades ucranianas denuncian que las bombas rusas alcanzaron numerosos objetivos civiles como una escuela, un mercado o edificios de apartamentos.
Las bombas caídas en la madrugada del domingo al lunes también destruyeron parte de las instalaciones de una cadena de televisión ucraniana llamada ‘Somos Ucrania’, según informaciones difundidas en Facebook y recogidas por CNN.
Resulta evidente que Ucrania necesita reforzar sus defensas aéreas para repeler las bombas rusas. Zelenski es consciente de ello e insiste en apelar a sus aliados.


