El contraste entre Chihuahua capital y Ciudad Juárez deja una diferencia imposible de maquillar: durante cinco años, Juárez destinó 5 mil 720 millones de pesos a infraestructura, mientras Chihuahua apenas canalizó 2 mil 543 millones. La capital presume eficiencia, pero sus números exhiben una inversión mucho menor en obra pública; la frontera, con el doble de recursos destinados a infraestructura, muestra una apuesta más amplia por transformar la ciudad en lugar de limitarse a administrar el gasto.
En seguridad, la brecha es todavía más contundente. Ciudad Juárez compró 170 patrullas por 213 millones de pesos, unidades que se integran al patrimonio municipal; Chihuahua, en cambio, comprometió mil 56 millones para rentar 300 vehículos mediante contratos de varios años. La diferencia no está sólo en el número de patrullas, sino en el destino del dinero: mientras Juárez compra bienes que permanecen en la ciudad, Chihuahua paga una renta millonaria y al final puede quedarse sin unidades y con la cuenta encima.
El caso de las luminarias remata el comparativo: Chihuahua pagó 51.9 millones de pesos más que Juárez por servicios y equipamiento similares, un sobrecosto de 61 por ciento. Así, los números dibujan dos modelos opuestos: Juárez invierte más en infraestructura y compra patrimonio; Chihuahua gasta menos en obra, paga más por luminarias y renta patrullas a precio millonario. La comparación no es incómoda por política, sino porque desnuda quién hace más con sus recursos y quién termina pagando más por mucho menos.


