Mientras Marco Bonilla prepara su Quinto Informe, hay una cifra que difícilmente aparecerá en sus promocionales: Chihuahua capital habría pagado 51.9 millones de pesos más por luminarias que Ciudad Juárez, lo que representa un sobrecosto del 61 por ciento, según el señalamiento del presidente del Consejo Estatal de Morena, Hugo González Muñiz. El dato coloca al alumbrado público bajo una pregunta incómoda: no sólo cuánto se gastó, sino por qué una ciudad terminó pagando mucho más por un servicio y equipamiento comparables.
La comparación exhibe una diferencia que el discurso oficial no alcanza a iluminar. De acuerdo con González Muñiz, el Ayuntamiento de Chihuahua destinó más recursos a luminarias que su contraparte fronteriza, pese a que Ciudad Juárez enfrenta una población y una extensión territorial mayores. La magnitud del sobrecosto convierte al alumbrado público en otro ejemplo de una administración que presume eficiencia, pero deja cuentas que exigen explicación puntual, contrato por contrato y peso por peso.
Bonilla podrá presumir calles iluminadas, postes nuevos y obras inauguradas, pero el costo de esas luminarias arroja una sombra sobre su informe. Si el municipio pagó 61 por ciento más que Ciudad Juárez, la pregunta no admite propaganda como respuesta: ¿quién autorizó el sobreprecio, bajo qué condiciones se contrató y qué recibió realmente la ciudadanía a cambio? En materia de alumbrado público, las cifras no brillan; encandilan.


