Mientras Marco Bonilla prepara su Quinto Informe de Gobierno, las cifras que no aparecen en sus promocionales dibujan un balance incómodo: mil 95 millones de pesos de deuda, mil 56 millones comprometidos en el arrendamiento de 300 patrullas, un sobrecosto de 61 por ciento en luminarias y apenas 10 por ciento del gasto total destinado a infraestructura. “Que no lo diga mañana en su informe no significa que no haya pasado”, advirtió Hugo González Muñiz, presidente del Consejo Estatal de Morena en Chihuahua, al señalar que detrás del discurso de eficiencia se esconde una administración sostenida en deuda, rentas millonarias y poca obra.
De acuerdo con el también regidor morenista, la deuda contratada durante las dos gestiones de Bonilla asciende a mil 95 millones de pesos, destinados a proyectos como el distribuidor vial sur, el polideportivo, el relleno sanitario, la Comandancia Oriente y tres puentes, además de un pago de intereses superior a 100 millones de pesos. En 2022, el Ayuntamiento adquirió créditos por 318 millones de pesos para el polideportivo, el distribuidor vial sur y 12 superpostes, así como otros 132 millones para el relleno sanitario, recursos que tuvieron que ser redireccionados ante la falta de concreción del proyecto original.
La cuenta siguió creciendo en 2025, cuando Bonilla contrató 75 millones de pesos para la Comandancia Oriente y otros 570 millones para construir los puentes de Los Nogales y avenida de las Industrias; Fuerza Aérea y carretera Aldama; y Teófilo Borunda y Periférico de la Juventud. Para González Muñiz, el mensaje es claro: un gobierno que presume capacidad financiera ha recurrido una y otra vez al endeudamiento para financiar su obra pública, mientras proyectos como el relleno sanitario acumulan cuestionamientos por su planeación y los puentes enfrentan dudas por sus costos.
El capítulo de seguridad tampoco escapa a las críticas. La administración municipal comprometió mil 56 millones de pesos en el arrendamiento de 300 patrullas, con un costo promedio de 3.5 millones por unidad y contratos multianuales que, al concluir, no dejarán esos vehículos como patrimonio del municipio. “El problema no es invertir en seguridad, sino pagar cantidades millonarias por rentar lo que pudo convertirse en patrimonio público”, sostuvo el líder morenista, quien cuestionó además que sólo 10 por ciento del gasto de cinco años haya sido canalizado a infraestructura, buena parte de ella financiada con deuda.
El comparativo con Ciudad Juárez, agregó González Muñiz, profundiza el contraste: mientras la frontera destinó 5 mil 720 millones de pesos a infraestructura en cinco años, Chihuahua capital invirtió 2 mil 543 millones; Juárez compró 170 patrullas por 213 millones de pesos, mientras el Ayuntamiento capitalino comprometió mil 56 millones por rentar 300 unidades. A ello se suma un pago de 51.9 millones de pesos más por luminarias, equivalente a un sobrecosto de 61 por ciento. Bonilla podrá presumir videos, inauguraciones y cifras de promoción, pero las cuentas públicas —acusó el morenista— cuentan otra historia: en una ciudad se compra patrimonio; en la otra, se paga renta y la deuda se queda.


