El futbol mexicano ha cerrado una de sus cuentas pendientes. En el Premundial Sub-20 de la Concacaf, el representativo nacional certificó su regreso a los Juegos Olímpicos seis años después de su última cita. La clasificación quedó sellada en la cancha del Estadio Azteca -hoy renombrado Estadio Banorte- con una sufrida victoria por 2-1 ante Canadá que instaló al Tricolor en la final del torneo, donde se medirá el domingo a Estados Unidos, y enterró al mismo tiempo el fracaso del proceso anterior que lo dejó al margen de París 2024.
La alegría mexicana fue doble. Al pasaporte olímpico se suma el billete ya asegurado para el Mundial de la categoría, que celebrarán conjuntamente Azerbaiyán y Uzbekistán en 2027. Más de 13 mil 700 espectadores empujaron en las tribunas al grito de “¡México, México!”, liberando la tensión de un encuentro que arrancó cuesta arriba, con la ventaja inicial del cuadro canadiense y una tormenta eléctrica que obligó a demorar el silbatazo inicial durante una hora. Los goles de Cristóbal Alfaro (minuto 49) y Hugo Camberos (78, de penalti) valieron la remontada.
El conjunto canadiense, golpeado desde la primera jugada por la lesión del centrocampista Antone Bossenberry, logró sembrar incertidumbre en el banquillo local. Una precisa triangulación desde el centro del campo asestó el primer golpe: Valter Sedin conectó con Marsel Bibishkov y este cedió para Owen Graham-Roache. El delantero, tras deshacerse del central Yohan Orozco con un sombrero, acomodó el balón con el pecho y enganchó una volea desde la media luna que se coló por el ángulo de Cristo Navarrete (7).
El impacto del gol descolocó al plantel nacional. Parte de la afición reaccionó con frustración y lanzó el grito homofóbico en cada saque de puerta del guardameta Nathaniel Abraham, pese a los avisos emitidos por la megafonía y las pantallas del estadio, donde la Concacaf instaba a cesar cualquier conducta discriminatoria. Poco después del 1-0, Navarrete cayó lesionado en la rodilla derecha al salir a cortar un centro al área.
Retirado en camilla por las asistencias médicas, dejó su lugar a los 13 minutos a Artemio Olvera, tercer guardameta del plantel, en un contexto de máxima exigencia para los locales. México transitó por la primera mitad entre la desconfianza y los nervios. Sólo la agitación de Santiago Sandoval en la banda logró activar a un ataque donde Francisco Valenzuela y Hugo Camberos lucieron desconectados. Desde el banquillo, el seleccionador Alex Diego tomó nota de los desajustes y movió ficha en el descanso con la entrada de Diego Ramírez y Cristóbal Alfaro.
La apuesta no tardó ni cinco minutos en dar rédito: Alfaro cazó un rechazo flojo de Abraham y, desde la frontera del área, mandó un zurdazo ajustado al palo que significó el empate. El gol cambió la dinámica del partido. El Tricolor recuperó el empaque, apretó en las disputas individuales y volcó el juego sobre el área canadiense. La insistencia encontró premio en una incursión de Sandoval derribada dentro del área. Hugo Camberos asumió la responsabilidad desde los 11 metros, engañó al portero canadiense en la ejecución y completó la remontada que devolvió a México al mapa olímpico.
Horas antes, Estados Unidos -anfitrión de los Juegos de 2028- avanzó a la final al imponerse 2-0 a Costa Rica y alcanzó por quinta ocasión consecutiva la definición por el título.


