La tranquilidad de fraccionamiento Santa Fe Residencial, en San Andrés Cholula, se quebró esta madrugada bajo el peso de un operativo militar que, posiblemente, puso fin a semanas de incertidumbre en Puebla sobre el tema del “Tirador de la Atlixcáyotl”.
Entre el estruendo de balas y el despliegue de fuerzas federales, cayó Rafael Z. B. un hombre de 65 años y origen español cuya vida pública ha transitado entre los contratos con el poder político y los tiros que mantenían en la zozobra a los conductores de la vía Atlixcáyotl.
La historia que llevó a la detención del empresario no comenzó con los recientes ataques en la Vía Atlixcáyotl.
Su nombre ya resonaba en los archivos periodísticos desde el sexenio de Mario Marín Torres, donde fue identificado como uno de los “proveedores favoritos” del gobierno estatal.
Durante años, consolidó un poder económico a través de la industria farmacéutica y su empresa Biotecnología CADO SA de CV, además de incursionar en el sector energético con el Grupo Emprendedor Gasolinero.
Sin embargo, detrás del perfil empresarial se escondía un historial de irregularidades y violencia.
En 2013, fue señalado por participar en licitaciones en la Secretaría de Salud, donde habría obtenido contratos por más de 94 millones de pesos mediante adjudicaciones directas y el uso de prestanombres.
Pero el rasgo más alarmante de su conducta emergió con reportes de ataques previos: antes de la crisis actual, Rafael ya habría arremetido a tiros contra una tienda Telcel en Plaza Vía San Ángel, un antecedente que hoy cobra una relevancia crítica para los investigadores.


