Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
EL PREMIO DE CONSOLACIÓN DE ANYA. . .En Palacio dregaños se castigan, se explican o se premian. Después del episodio en que la gobernadora María Eugenia Campos exhibió públicamente su molestia con su asistente Anya Trevizo, la historia parece dar un giro digno de manual de supervivencia política: la colaboradora que quedó en medio del bochorno podría terminar tomando protesta como regidora en cualquier momento, en sustitución de Joni Jacinta Barajas, quien a su vez suena para incorporarse al gabinete estatal. En otras palabras, el tablero se mueve, pero la cortesía política no aparece ni por accidente. . .
Lo irónico es que, tras el regaño que dejó más preguntas que respuestas sobre el trato al equipo cercano, Anya no saldría precisamente por la puerta trasera, sino con una especie de premio de consolación institucional: una regiduría. Claro, en política nadie se cae, todos “se reacomodan”; nadie pierde, todos “asumen nuevas responsabilidades”; y cuando el escándalo incomoda, siempre hay una silla disponible para acomodar el golpe. Así que mientras Joni Barajas podría brincar al gabinete de Maru Campos, Anya Trevizo quedaría lista para ocupar su lugar en el Ayuntamiento, como si el video viral hubiera sido apenas un trámite de reasignación administrativa. . .

Y de paso habría que recordarle a Rafa Loera que su esposa sí es política, aunque hace unos días haya querido vender la idea de que el político era él y ella no, casi como si Anya fuera una figura doméstica ajena al poder, la agenda y las decisiones. Muy mal, Rafa. Porque cuando alguien camina tan cerca de la gobernadora, aparece en el centro de una crisis pública y luego queda perfilada para rendir protesta como regidora, ya no se le puede sacar del mapa político con una frase cómoda. En Chihuahua, hasta los silencios hacen campaña; y esta vez, el silencio de Rafa suena más a cálculo que a inocencia. . .
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LA LEY INDÍGENA EN EL CONGELADOR. . . En Chihuahua, la nueva Ley de Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas parece haber encontrado un destino peculiar: no el Periódico Oficial del Estado, sino el cajón más cómodo del escritorio gubernamental. La diputada Edith Palma Ontiveros, de morena, puso el dedo en la llaga al denunciar que el decreto aprobado desde enero de 2024 por unanimidad en el Congreso sigue sin publicarse, pese a que no recibió observaciones ni fue devuelto por el Ejecutivo. Una ley votada, procesada y lista para entrar en vigor; pero, al parecer, demasiado incómoda para pasar de la solemnidad legislativa a la realidad jurídica. . .
Palma recordó que la gobernadora María Eugenia Campos Galván tiene, conforme al artículo 93 de la Constitución local, la obligación de promulgar y publicar las leyes expedidas por el Congreso. Pero en este caso, la maquinaria institucional parece haber descubierto una nueva figura política: la promulgación por congelamiento. El decreto LXVII/EXLEY/0826/2024 XII P.E., que actualiza una legislación indígena vigente desde 2013, agotó su procedimiento constitucional sin objeción alguna; sin embargo, permanece detenido, como si los derechos de los pueblos originarios pudieran esperar turno en la fila de las conveniencias del poder. . .

La ironía es que la omisión no sólo retrasa una reforma legal: manda un mensaje político nítido, aunque nadie quiera firmarlo. No publicar la ley, advirtió la legisladora, equivale a desconocer la voluntad expresada por los pueblos y comunidades indígenas durante el proceso de consulta y a debilitar al propio Estado de derecho. Ahora el Congreso tiene la ruta que marca el artículo 74 constitucional para ordenar la publicación del decreto. Falta ver si decide ejercerla o si, en Chihuahua, hasta la justicia para los pueblos indígenas tendrá que pedir permiso para salir del archivo. . .
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BONILLA AFINA LA DESPEDIDA. . . A Marco Bonilla Mendoza le quedan menos de 60 días en la Presidencia Municipal de Chihuahua, aunque en los pasillos políticos nadie se desgarra las vestiduras fingiendo sorpresa. Después de su segundo informe, previsto como una elegante despedida con reflectores incluidos, el alcalde pedirá licencia para cambiar la oficina municipal por la pista larga de la sucesión estatal. Dicho sin tanto incienso institucional: Bonilla se va directamente a hacer campaña rumbo al 2027, con la mira puesta en la gubernatura de Chihuahua. . .
Para nadie es un secreto que el informe será menos cierre administrativo y más banderazo político. La liturgia será conocida: cifras, aplausos, obras presumidas, seguridad empaquetada en discurso y, al final, la licencia que todos ven venir. En política, las despedidas rara vez son despedidas; suelen ser anuncios de mudanza. Y Bonilla, con la puntualidad de quien ya tiene maleta hecha, dejará el Palacio Municipal para meterse de lleno a la competencia interna por la candidatura panista al Gobierno del Estado. . .

En su lugar entrará René Chavira Venzor, alcalde suplente de Bonilla para el periodo 2024-2027, a quien le tocará administrar la silla mientras el titular busca una más grande. La ironía es fina: mientras la ciudad seguirá necesitando baches tapados, patrullas visibles y servicios públicos funcionando, el alcalde electo empezará a caminar otra geografía, la del voto estatal. Así que Chihuahua tendrá gobierno municipal, sí, pero con aroma a interinato; y tendrá aspirante a gobernador, también, aunque todavía lo llamen presidente municipal. . .
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