Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
EL PAN DESCUBRE LA DEMOCRACIA… JUSTO CUANDO YA NO LE ALCANZA. . . La desesperación del PAN en Chihuahua ya no se disimula: se exhibe con luces de neón. Quienes gobernaron durante años dejando tras de sí violencia, corrupción, pactos oscuros y una larga colección de silencios convenientes, hoy se presentan, con gesto solemne y memoria selectiva, como guardianes de la democracia. La ironía es tan gruesa que casi no necesita explicación: el partido que tantas veces administró el poder como patrimonio privado pretende ahora dictar cátedra de limpieza pública. . .
La reforma electoral que intentaron empujar desde el Congreso del Estado no parecía diseñada para blindar a Chihuahua del crimen organizado, sino para fabricar titulares, sembrar sospechas y convertir la legislación en una fábrica de propaganda contra Morena. Mientras hablaban de moral pública, rechazaron la elección directa de regidores y apostaron por rescatar políticamente a candidatos a presidentes municipales que no fueran favorecidos por el voto. Dicho en cristiano: querían vender medicina democrática, pero el frasco olía a maniobra de supervivencia. . .
Lo que el PAN debería explicar, antes de subirse al púlpito, es su silencio frente a la inseguridad en Chihuahua, el abandono de las carreteras estatales, la crisis del sistema de salud, los pagos pendientes a trabajadores gubernamentales, el transporte público deficiente y los escándalos de corrupción que rodean al gobierno de María Eugenia Campos Galván. Porque si su brújula política apunta más a intereses externos que a los problemas de casa, entonces no estamos ante una cruzada democrática, sino ante otro episodio de cinismo con membrete azul. Morena, por más que les incomode, no necesita campañas de miedo: tiene organización, respaldo popular y una defensa clara de la soberanía nacional. El PAN, en cambio, sigue intentando convencer al pueblo de que el futuro está en el pasado; lástima que Chihuahua ya aprendió a leer las letras chiquitas. . .
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JÁUREGUI SE GRABA, PERO EL GOLPE REBOTA EN PALACIO. . . Nuevamente César Jáuregui aparece en redes sociales con tono solemne, mirada de estadista y discurso de baños de pureza, como si la política se limpiara con videos bien encuadrados y frases de manual. Cree que sus mensajes apuntan contra Santiago de la Peña, pero el problema de fondo es otro: cada vez que sale a escena, más que golpear al secretario general, termina cuestionando las decisiones políticas de la gobernadora Maru Campos, aunque sus asesores pretendan venderlo como valentía. . .
No cabe duda de que quienes están cerca del exfiscal parecen más interesados en ganar una partida interna que en cuidar realmente el futuro político de César Jáuregui. Lo empujan a una ruta de confrontación que, lejos de fortalecerlo, ensancha la brecha con Maru Campos y lo coloca en una posición incómoda: la de quien dice defender su trayectoria mientras dinamita los puentes que todavía podrían sostenerla. En política, los consejos caros suelen pagarse con aislamiento. . .

Tiempo al tiempo. Por lo pronto, Santiago de la Peña se mantiene relajado, aguantando sin despeinarse los ataques de Rafa Loera y del propio Jáuregui, mientras sus adversarios confunden ruido con estrategia. La paradoja es evidente: entre más videos publica el exfiscal para demostrar control, más evidente queda el desorden de su operación política. Y si la intención era incomodar a Santiago, el saldo parece distinto: el mensaje terminó llegando, con copia ampliada, hasta la oficina de la gobernadora. . .
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OTRO CONVENIO PARA SALVAR LA DEMOCRACIA… AHORA SÍ, DE VERDAD. . . El Instituto Estatal Electoral de Chihuahua y el Centro para el Fortalecimiento de la Sociedad Civil firmaron un convenio de colaboración para promover capacitación, profesionalización, difusión y sensibilización entre estudiantes, juventudes, liderazgos comunitarios y ciudadanía en general. Traducido del idioma institucional al castellano común: otra ceremonia bien portada para recordarnos que la democracia sigue necesitando cursos, fotos, carpetas y discursos antes de atreverse a salir a la calle. En el papel, por supuesto, todo luce impecable; en la realidad, habrá que ver si el convenio camina o si, como tantos otros, termina descansando plácidamente en algún archivo con aroma a café de evento oficial. . .
El acuerdo promete intercambio de conocimientos, metodologías, foros, encuentros ciudadanos y redes de colaboración, ese repertorio de palabras que en los boletines siempre suena a transformación inminente. La consejera presidenta del IEE, Yanko Durán Prieto, señaló que la participación debe construirse desde etapas tempranas mediante alianzas estratégicas, una idea correcta, necesaria y tan repetida que ya podría tener su propio gafete. El problema es que la ciudadanía no se despierta por decreto ni se enamora de la democracia porque alguien organizó otro foro con mantel blanco y lista de asistencia. . .

La colaboración también presume diversidad, inclusión y el papel de las asociaciones civiles como puente entre instituciones y sociedad organizada. Muy bien: el puente está anunciado, falta saber si lo van a construir o solo inaugurar simbólicamente con fotografía y aplauso moderado. Porque en estos tiempos de descrédito institucional, la confianza pública no se obtiene con convenios ni con sonrisas de presídium; se gana con resultados. Todo lo demás, por más bonito que suene, corre el riesgo de convertirse en ese deporte favorito de la burocracia: hacer como que se hace. . .
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