25 mayo, 2026

Geely desafía la gravedad

Mientras la mayor parte de la industria automotriz concentra sus esfuerzos en electrificación y desarrollo de software, Geely se ha dedicado a ampliar el alcance de su estrategia tecnológica más allá de la Tierra. La marca se convirtió en el primer fabricante automotor chino con una red propia de satélites en órbita, infraestructura orientada a transformar la conectividad de sus vehículos.

El desarrollo se ejecuta a través de Geespace, filial encargada del proyecto Geely Future Mobility Constellation. Esta iniciativa, iniciada en 2022, contempla el despliegue de hasta 240 satélites de órbita baja (LEO), diseñados para habilitar servicios avanzados de comunicación y posicionamiento aplicados a la movilidad.

Según explicó Diego Zárate, gerente general de Geely Colombia, la evolución del sector ya no depende exclusivamente del vehículo como producto, sino del ecosistema que lo rodea. En ese contexto, la integración entre tecnología espacial y terrestre se perfila como un elemento clave para la siguiente generación de conducción inteligente.

La red satelital permite a los vehículos acceder a navegación con precisión de centímetros, mejorar la comunicación en tiempo real con su entorno y sentar una base más robusta para el desarrollo de funciones autónomas. Además, frente a sistemas tradicionales como el GPS, esta infraestructura reduce la latencia y ofrece mayor estabilidad en condiciones exigentes.

Este enfoque se alinea con la escala global de Geely, que opera en más de 80 países y suma más de 18 millones de usuarios. Su ecosistema ya abarca vehículos, electrificación y software, a lo que ahora se suma una capa de conectividad orbital.

En términos prácticos, esta tecnología se traduce en sistemas de navegación más precisos, mayores estándares de seguridad y una experiencia digital a bordo más consistente. También sienta las bases para futuras aplicaciones de conducción autónoma.

La apuesta refleja un cambio de paradigma: el vehículo deja de ser un elemento aislado y pasa a convertirse en un nodo dentro de una red global. En ese escenario, la movilidad no solo se desarrolla sobre el asfalto, sino que también depende de lo que ocurre en el espacio.

Aunque la implementación masiva de estas tecnologías aún se encuentra en fase de despliegue, el beneficio para el usuario final es evidente: autos más seguros, rutas calculadas al milímetro y una conectividad que no dependerá de las antenas de telefonía tradicionales. El proyecto de Geespace demuestra que, en la carrera por el auto del mañana, ganar autonomía en las calles requiere, primero, haber conquistado el espacio exterior.

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