Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
EL PAN LE BAJA LA CORTINA A LA TRANSPARENCIA DEL ISN. . . Con 14 votos del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, contra 11 de Morena, el Congreso del Estado rechazó la propuesta de la diputada Brenda Ríos para exigir al Gobierno estatal un informe detallado sobre el destino de los recursos adicionales recaudados por el aumento al Impuesto Sobre Nóminas (ISN), que pasó del 3 al 4 por ciento, un incremento de 33 por ciento en la tasa que paga el empresariado chihuahuense. La solicitud pretendía conocer cuánto se ha recaudado, en qué obras se ha gastado, cuánto se ha contratado y pagado, y qué recursos siguen pendientes de ejercer; una petición de cuentas, no precisamente una conspiración contra el desarrollo del estado. . .
Lo más revelador fue que ningún diputado del PAN subió a tribuna para defender su postura ni explicar por qué votaría contra una solicitud de rendición de cuentas. Brenda Ríos cuestionó qué ocurrió con ese 33 por ciento adicional que el Gobierno estatal cobró al empresariado, luego de que el argumento para aprobarlo fuera destinarlo exclusivamente a infraestructura y obra pública. El silencio panista no aclaró el destino del dinero, pero sí dejó flotando una pregunta incómoda: si todo está tan claro, ¿por qué resultó tan difícil explicarlo públicamente?. . .
La legisladora recordó que en marzo de este año la Secretaría de Hacienda presentó ante representantes de INDEX proyectos como pasos a desnivel, adecuaciones viales, la Deportiva Pistolas Meneses, el Teatro de los Héroes y una planta tratadora de aguas residuales, pero advirtió que anunciar obras no es rendir cuentas. Su propuesta buscaba distinguir qué proyectos se financian con el aumento al ISN y cuáles con el crédito de 3 mil millones de pesos solicitado por el Gobierno estatal. Ríos sostuvo que el Congreso no puede limitarse a aprobar impuestos y endeudamiento, sino que debe fiscalizar el uso de los recursos, y exigió demostrar en qué se utiliza cada peso del esfuerzo adicional que hacen las empresas chihuahuenses. . .
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MARU CAMPOS CONSERVA EL MANDO: EL PAN CAMBIA DE PIEZAS, NO DE JEFA. . . La renuncia de César Komaba Quezada y la llegada de Viridiana Gutiérrez a la presidencia interina del PAN municipal no parecen, en la lectura política del movimiento, una simple sustitución administrativa. El relevo refuerza la percepción de que Maru Campos conserva el control político del panismo estatal: mientras algunos opinan sobre el rumbo del partido, la operación real parece seguir pasando por la gobernadora. Esa es, al menos, la interpretación que deja el reacomodo blanquiazul. . .
Con Viridiana Gutiérrez al frente de manera interina, Mario García Jiménez asumió la Secretaría General del Comité Directivo Municipal. El propio García explicó que el cargo quedó vacante tras el relevo en la presidencia y sostuvo que mantiene su interés en dirigir el comité municipal, por lo que su llegada no cancela esa posibilidad. El procedimiento deberá ser comunicado a las dirigencias estatal y nacional, que darán seguimiento a los pasos establecidos por los estatutos; mientras tanto, el movimiento ya tiene sabor a sucesión política. . .

El movimiento de origen plantea, según los enterados, que el reacomodo estaría relacionado con la intención de que Santiago de la Peña sea considerado para la candidatura a la alcaldía de Chihuahua capital, y presenta a Mario García como una figura cercana y alineada con Maru Campos. No hay que ser muy inteligente para darlo por hecho, lo que explica la lectura más dura del episodio es: que el PAN municipal cambia de presidente, de secretario general y de equilibrio interno, aunque la pregunta de fondo permanece intacta: ¿quién decide? La respuesta es contundente pero sencilla: Maru Campos sigue siendo la número uno del PAN en el Estado y antes o después de ella, nadie manda. . .
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¿RENUNCIARON O LOS CORRIERON?. . . Seis de los nueve coordinadores de enlace territorial de Morena en Chihuahua presentaron su renuncia para incorporarse al equipo político de Andrea Chávez en Ciudad Juárez, de acuerdo con información conocida este ayer. . .
Pero, según versiones internas de grupos morenistas en disputa, la historia no sería la de una desbandada voluntaria: Ariadna Montiel habría ordenado la salida de los coordinadores territoriales de Morena, señalados como simuladores por supuestamente trabajar en favor del proyecto de Chávez y no del proyecto estatal encabezado por Cruz Pérez Cuéllar. La diferencia entre “renunciaron” y “los corrieron” no es semántica: es la línea que separa una ruptura anunciada de una purga con factura política. . .
En esa versión, los operadores no habrían renunciado, sino que habrían sido despedidos; entre los nombres mencionados aparecen Luis Daniel López, coordinador estatal de la estructura territorial; Ana Karen Ávalos, del distrito 08; Jessica Terrazas, del distrito 06; Benjamín Carrera (hijo), del distrito 03; y Marco Burciaga, del distrito 05. El señalamiento —no un hecho comprobado— sostiene que su supuesto pecado fue no alinearse con el proyecto estatal de Cruz y favorecer el de Andrea Chávez. En política, a veces basta cambiar “salida” por “despido” para que el telón se convierta en ring. . .

El episodio exhibe la disputa por el control político de Morena en Chihuahua y por la candidatura a la gubernatura. Con “Me voy a las calles”, el periódico Regeneración en mano y un abierto desmarque de los acuerdos cupulares, Chávez parece anunciar que su campaña será la propia, no la de Cruz Pérez Cuéllar; y la versión que atribuye a Montiel la orden de correr a los coordinadores convierte la supuesta desbandada en una batalla de lealtades. Si esa acusación llegara a confirmarse, la guerra interna dejaría de ser rumor de pasillo: tendría responsables, bandos y una factura electoral. Por ahora, la política morenista vuelve a ofrecer su especialidad: nadie renuncia, pero todos encuentran una manera de decir que los corrieron. . .
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