LA FOTO QUE RETRATA AL PRIAN ANTES DE TIEMPO. . . La fotografía de Maru Campos junto a Alejandro Moreno no es, por sí sola, una prueba de acuerdos ocultos ni confirma una alianza electoral rumbo a 2027; pero en política las imágenes también votan, y esta proyecta una cercanía que difícilmente puede presentarse como un asunto menor. La gobernadora puede intentar reducirla a una coincidencia o a una cortesía institucional, pero la postal habla de un posible reencuentro entre dos fuerzas que ayer se repartían reproches y hoy parecen tantear la conveniencia de volver a caminar juntas. . .
Las críticas de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández colocaron el episodio en el terreno que Campos quiso evitar: el de las consecuencias políticas de aparecer cerca de Alito. Sus cuestionamientos no convierten en hechos las acusaciones que circulan ni prueban vínculos con el crimen organizado o con la CIA, pero sí exhiben el costo de una fotografía que alimenta sospechas y ofrece municiones a sus adversarios. El problema para la gobernadora no es sólo quién aparece a su lado, sino qué mensaje transmite cuando el PAN y el PRI vuelven a mirarse como posibles socios. . .
La respuesta de Campos, en lugar de disipar la polémica, la deja girando en el aire: defender la imagen sin asumir su carga política es una manera elegante de esquivar el fondo. Si el eventual acercamiento PAN-PRI hacia 2027 sigue siendo apenas una posibilidad, convendría decirlo con claridad; y si no existe, también. Mientras tanto, el discurso de independencia se estrella contra la fotografía y el viejo PRIAN reaparece, no como alianza confirmada, sino como tentación electoral con disfraz de normalidad. . .
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ALEJANDRO FERNÁNDEZ, BACHES Y PRIORIDADES: LA CUENTA POLÍTICA DE MARCO BONILLA. . . Marco Bonilla, tiene prioridades distintas a las de los Chihuahuenses. . . Según los contratos del Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua para el Festival Internacional de la Ciudad de Chihuahua 2026, la presentación de Alejandro Fernández, realizada el 12 de octubre, tuvo un costo total de 34 millones 724 mil 395 pesos. De acuerdo con esa documentación, 29 millones correspondieron al pago artístico directo mediante Promotodo de México SA de CV, mientras el resto se destinó a audio, video, iluminación, montaje, mobiliario, vallas, sanitarios, seguridad, transporte y catering. La cifra no es un rumor de sobremesa: es el monto que aparece en los contratos citados. . .
El contraste resulta políticamente incómodo: los informes oficiales referidos programaron 26 millones 277 mil 810 pesos para tapar baches en el municipio durante 2026, es decir, 8 millones 446 mil 585 pesos menos que el concierto de dos horas. En Chihuahua, al parecer, la prioridad presupuestal puede desfilar con traje de gala mientras las calles siguen pidiendo auxilio con cada hundimiento. Esa diferencia alimenta la crítica sobre las prioridades y la planeación de la administración de Marco Antonio Bonilla Mendoza: si bien en es cierto, no prueba por sí sola una ilegalidad ni una conducta indebida, pero sí plantea una pregunta difícil de esquivar sobre qué considera urgente un gobierno cuando administra dinero público. . .
Los antecedentes reportados tampoco ayudan a disipar la impresión de una política de espectáculo: 34.8 millones de pesos por 12 funciones de “La golondrina y su príncipe” en 2022, pagados en partes iguales por los gobiernos estatal y municipal; 41 millones por el concierto de Ricky Martin en 2024, con 11 millones aportados por el municipio; y 20 millones por Alejandro Sanz en 2025, también cubiertos por el municipio, según los datos informados. La ironía final es que, mientras más cifras salen a la luz, más se desgasta el discurso de la administración. La cuenta que sí puede discutirse, con documentos sobre la mesa, es la de las prioridades de Bonilla. . .
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PÉREZ CUÉLLAR PRENDE LA ALERTA: DOS PLANTAS, 540 MILLONES AL AÑO Y 15 AÑOS DE COMPROMISO PARA LA JMAS. . . Durante una rueda de prensa, Cruz Pérez Cuéllar, coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía en Chihuahua, advirtió y cuestionó la propuesta de gasto de la JMAS para dos plantas de tratamiento: 45 millones de pesos mensuales, equivalentes a 540 millones de pesos anuales. La cifra, por sí sola, ya exige explicaciones; presentada como si fuera una simple partida administrativa, parece más bien una factura de largo aliento para los usuarios. . .
Antes se pagaban 33 millones de pesos mensuales por tres plantas, es decir, 396 millones de pesos al año. La propuesta actual representa 144 millones de pesos adicionales anuales, pese a contemplar dos plantas en lugar de tres. En el promedio mensual por planta, el salto sería de 11 millones a 22.5 millones; en el cálculo anual, de 132 millones a 270 millones por instalación. Menos plantas, pero más del doble por cada una: una ecuación incómoda que Pérez Cuéllar puso sobre la mesa sin necesidad de adornarla. . .
La advertencia también alcanza el compromiso financiero de 15 años que implicaría la propuesta. Los 540 millones de pesos anuales equivalen aproximadamente al 14.2 por ciento del presupuesto anual de 3 mil 800 millones de pesos señalado para la JMAS. No es un detalle menor ni una cifra para esconder en letra pequeña: es una porción considerable del presupuesto atada durante tres lustros, mientras la comparación central sigue intacta y difícil de maquillar: se pagarían 144 millones más al año por dos plantas, cuando antes se pagaban 396 millones por tres. . .
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