El partido expresó su solidaridad con la excandidata presidencial de Revolución Ciudadana y exigió garantías de libertad, integridad, defensa adecuada, presunción de inocencia y debido proceso.
Morena condenó la presunta persecución política contra Luisa González, excandidata presidencial de Revolución Ciudadana en Ecuador, y cuestionó las acciones que atribuye al gobierno de Daniel Noboa contra la izquierda y los movimientos populares. El posicionamiento fue atribuido a Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena.
El partido sostuvo que la detención de González formaría parte de una ofensiva autoritaria orientada a debilitar a las fuerzas progresistas y a impedir que la ciudadanía decida libremente. Morena afirmó que cerrar espacios de participación y tratar a los sectores de izquierda como enemigos debilita la democracia.
En el posicionamiento, Morena también denunció lo que calificó como un uso selectivo de la justicia con fines de persecución política. Según el partido, fiscales, tribunales y cárceles estarían siendo utilizados para desgastar a dirigentes, desarticular movimientos y cerrar caminos electorales, en lugar de dejar las decisiones políticas en manos de los ciudadanos.
Morena atribuyó además al gobierno ecuatoriano presiones contra jueces, hostigamiento denunciado por medios críticos y criminalización de la protesta. El partido describió estos elementos como parte de una escalada autoritaria y advirtió sobre rasgos que calificó de “neofascistas” en esa forma de gobernar.
Como antecedente de sus críticas, Morena recordó la irrupción por la fuerza en la embajada de México en Quito para detener a Jorge Glas. El partido afirmó que durante ese operativo fueron agredidos diplomáticos mexicanos y consideró que los hechos evidenciaron una disposición del gobierno de Noboa a vulnerar el derecho internacional para imponer su voluntad.
El posicionamiento señaló que aquel episodio fue condenado por la Organización de los Estados Americanos (OEA). Morena vinculó esa referencia con su argumento de que la defensa de las instituciones no puede utilizarse, según expresó, para atropellar las libertades que los gobiernos están obligados a proteger.
Para Morena, lo ocurrido en Ecuador reflejaría una contradicción entre invocar la democracia y combatir la organización popular. El partido sostuvo que la autoridad moral debe construirse mediante el servicio al pueblo y sostenerse en su confianza libre y consciente.
Morena exigió la libertad de Luisa González y el cese de lo que describió como una persecución política. Asimismo, demandó que las autoridades ecuatorianas garanticen su integridad y seguridad, así como su acceso efectivo a una defensa.
El partido pidió también que se respeten plenamente la presunción de inocencia y el debido proceso. En su posicionamiento, subrayó que ninguna diferencia política justifica vulnerar esos derechos.
Morena cerró su pronunciamiento con un llamado a que sea el pueblo ecuatoriano el que decida y a que se respete su voluntad. “Ningún gobernante está por encima de ella”, sostuvo.


