En México, Coca-Cola es mucho más que un refresco popular. En muchas regiones del país forma parte de reuniones familiares, comidas cotidianas y celebraciones. Pero hay un lugar donde su presencia va mucho más allá de lo habitual, al grado de destacar como el lugar donde más se consume en el país y el mundo.
Se trata de San Juan Chamula, en el estado de Chiapas, una comunidad indígena tzotzil ubicada en la región de Los Altos. Durante años, ha sido señalado como el pueblo que más consume Coca-Cola en México, dentro de un estado que también aparece como la región con uno de los mayores niveles de consumo a nivel mundial.
Más allá del dato sorprendente, el caso ha llamado la atención porque muestra cómo esta bebida azucarada puede integrarse profundamente a la vida cotidiana de una comunidad, al mismo tiempo que se relaciona con problemas graves como la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas.
De acuerdo con los datos citados por autoridades y especialistas, en Chiapas el consumo promedio de refresco alcanza 821.25 litros al año por persona, es decir, poco más de 2.2 litros diarios, una cifra muy superior al promedio nacional.
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Dentro de ese contexto, San Juan Chamula es uno de los casos más representativos por la manera en que la bebida se ha incorporado a la vida cotidiana de las comunidades.
En entrevista con BBC Mundo, el doctor Marcos Arana, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, explicó que en la región de Los Altos de Chiapas el consumo de refresco está completamente normalizado, incluso desde edades muy tempranas.
Según relató, en muchas comunidades es común que las familias lleven varios litros de Coca-Cola al campo para acompañar la jornada o las comidas del día.
A esto se suma otro factor que vuelve único este caso: en San Juan Chamula, la Coca-Cola también ha adquirido un uso ritual y simbólico.


