La política nuclear de Corea del Norte no está abierta a negociación. Ese fue uno de los mensajes centrales que Kim Son Gyong, viceministro de Relaciones Exteriores del país, llevó a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde presentó la capacidad atómica norcoreana como una garantía frente a amenazas externas y al aumento de la tensión militar en el noreste asiático.
En su discurso, Kim sostuvo que el escenario de seguridad alrededor de la península coreana se deterioró por la actividad militar de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Desde esa lectura, Pyongyang considera su arsenal una herramienta de contención y no un elemento transitorio de su política exterior.
“Quisiera reiterar la posición oficial del Gobierno de la RPDC. El estatuto de la RPDC como Estado poseedor de armas nucleares se ha fijado de forma permanente y sin compromiso alguno, y legalmente es algo en lo que no podremos dar marcha atrás”, afirmó.


