Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
BONILLA CONFIRMA LA ALIANZA. . .Marco Bonilla no descubrió el hilo negro: simplemente confirmó, con la solemnidad de quien anuncia una revelación histórica, lo que en Chihuahua ya era un secreto a voces: el PAN explora una alianza con el PRI y Movimiento Ciudadano rumbo a 2027. La gran duda, por supuesto, será si MC termina de amarrarse al frente; pero si las negociaciones avanzan sin que alguien se indigeste con el reparto, podrían desfilar juntos panistas, priistas y emecistas, unidos no necesariamente por la ideología, sino por la muy conveniente defensa de sus respectivos intereses electorales. . .
Porque en política las alianzas suelen presentarse como grandes acuerdos por Chihuahua, aunque detrás de la escenografía normalmente aparece la calculadora: el reparto de alcaldías, la distribución de distritos locales y la discusión sobre quién encabeza cada candidatura. El discurso habla de construir una fuerza amplia contra la “invasión ideológica” del centro del país; la realidad, menos épica y bastante más terrenal, apunta a una mesa de negociación donde cada partido llega con su lista de posiciones, sus cuotas y su particular interpretación del sacrificio patriótico. . .
Y mientras Bonilla coordina la estrategia panista, tampoco parece tener demasiada prisa por despedirse de la silla presidencial municipal. Dice que no quiere “dejar botada la chamba”, aunque mantiene abierta la posibilidad de seguir como candidato mientras continúa como alcalde, una fórmula que podrá ser políticamente cómoda, pero que plantea preguntas legales, éticas y de elemental congruencia. Al final, queda la impresión de que el amor por la nómina —y las acusaciones políticas sobre los llamados moches, que deberían probarse y no solo lanzarse al aire— puede ser mucho más resistente que cualquier compromiso moral con la separación de funciones. . .
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EL PRIAN NO CUADRA LOS 22 VOTOS. . . El PRIAN se encuentra atrapado en el laberinto más elemental de la política: la aritmética. Quiere reformar el modelo de la Fiscalía General del Estado para acercarlo a los intereses de la administración de Maru Campos, pero todavía no consigue reunir los 22 votos que exige la mayoría calificada. La operación, presentada como una transformación institucional, parece más bien un ejercicio de sumas mal hechas, acuerdos a medias y silencios convenientes. Mucho discurso sobre autonomía, pero ninguna certeza sobre quién pondrá los votos para convertirla en una Fiscalía carnal. . .
Por eso la presión se ha trasladado hacia el Verde, el PT e incluso sectores priistas, a quienes se les exige dejar la ambigüedad y decir públicamente si acompañarán la reforma y, de paso, el eventual nombramiento de un fiscal por ocho años. El problema para el bloque oficialista es que no basta con contar aliados en fotografías ni con dar por sentado que los votos llegarán por inercia: cada curul tiene nombre, cada decisión tendrá costo y cada legislador deberá explicar si votó por una institución autónoma o por una oficina subordinada al poder en turno. La reserva del voto por cédula, en este contexto, puede servir para esconder la mano, pero no para borrar la responsabilidad política. . .

Mientras el PAN y Movimiento Ciudadano buscan que la gobernadora conserve la facultad de proponer a quienes integrarían la Fiscalía, Morena plantea un mecanismo con una comisión de nueve personas y una terna para limitar el control del Ejecutivo. La diferencia no es de procedimiento, sino de poder: quién manda, quién elige y a quién responderá el próximo fiscal. El PRIAN quiere llegar al resultado antes de tener la suma; pretende vender como consenso lo que todavía es una negociación incompleta. Pero la cuenta no da, y mientras no aparezcan los 22 votos, la Fiscalía carnal seguirá siendo una aspiración de Palacio, no una reforma aprobada. . .
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PRIMERO LA FISCALÍA QUE NECESITA CHIHUAHUA; DESPUÉS, LOS NOMBRES. . .En medio de una discusión que amenaza con reducirse al tradicional reparto de cuotas, Cruz Pérez Cuéllar puso el dedo en la llaga: antes de hablar de aspirantes, partidos o intereses de grupo, Chihuahua debe definir qué Fiscalía necesita. La propuesta del alcalde con licencia de Ciudad Juárez y aspirante a la coordinación de la defensa de la Cuarta Transformación es tan sencilla como incómoda para quienes pretenden convertir una institución clave en botín político: abrir el debate a la sociedad mediante un Parlamento Abierto y discutir, con seriedad, el futuro de la procuración de justicia para más de cuatro millones de chihuahuenses. . .
Pérez Cuéllar acertadamente advirtió que la autonomía, por sí sola, no garantiza justicia, del mismo modo que la subordinación al Poder Ejecutivo tampoco asegura eficacia. Esa definición desmonta el falso dilema con el que algunos pretenden conducir el debate: no se trata de blindar a una persona ni de proteger al gobierno en turno, sino de construir una institución capaz de investigar, procurar justicia y responder a las víctimas. Especialistas, universidades, colegios de abogados, organizaciones civiles, empresarios, autoridades, víctimas y todas las fuerzas políticas deben poner sobre la mesa modelos, resultados, riesgos y evidencia; no consignas ni acuerdos bajo la mesa. . .

Chihuahua tiene, como planteó el líder morenista, la oportunidad de impulsar una verdadera reforma de Estado, pero para ello debe dejar atrás la prisa, el cálculo electoral y la danza de nombres. Las instituciones no pueden diseñarse pensando en quién gobierna hoy o quién gobernará mañana: deben servirle al pueblo, no al poder. La ruta correcta está dicha con claridad: primero definir qué Fiscalía garantiza más justicia a los chihuahuenses; después, discutir quién debe encabezarla. Todo lo demás sería empezar por el tejado y repetir la vieja política que ha mantenido a la justicia atrapada entre intereses políticos. . .
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