En 2023, se despidió uno de los pensadores más creativos y originales surgidos en el ámbito de la antropología contemporánea: Marc Augé (1935-2023), en cuya obra dialogan la literatura y la comunicación, la historia y la sociología, el urbanismo y el arte, la filosofía y el cine. De sus aportes en estos y otros terrenos versa el libro Elogio de la imaginación antropológica.
En la reciente presentación de esta novedad editorial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el coordinador de la publicación, Francisco de la Peña Martínez, detalló que, como el subtítulo indica, se trata de un homenaje a Augé, a partir de los ensayos de algunos de sus colegas y discípulos.
A la convocatoria respondieron Marc Abélès, Michel Agier, Gemma Orobigt, José Antonio González Alcantud, Miguel Olmos Aguilera, Roberto Beneduce y Víctor Uc Chávez, quienes trazan el espectro de los estudios del etnólogo francés, que van de la brujería y el fetichismo, al parentesco o la mitología, hasta su concepción de los no-lugares, espacios del anonimato, como los aeropuertos o los supermercados.
Como recordó De la Peña, la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia, donde se comentó la publicación, fue también el escenario donde, en 2016, se rindió un homenaje a quien fuera investigador y profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, Francia, institución que dirigió por una década.
Para la antropóloga y especialista del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, Adèle Blazquez, Elogio de la imaginación da a conocer la riqueza y la complejidad de la antropología de Augé, al hablar de los mundos contemporáneos, pero también de la literatura, etnoficción, enfermedad, sueños, música, estética y adivinación. “Esa diversidad de entradas no dispersa su figura, sino al contrario, permite ver cómo una obra puede prolongarse de maneras distintas, no solo mediante la repetición de conceptos, sino a través de nuevas preguntas y enfoques”.
Asimismo, dijo que la huella de Augé permanece entre las nuevas generaciones de la Escuela de Altos Estudios en Antropología Social, en particular del Laboratorio de Antropología Política, que tiene como antecedente el Centro de Antropología de los Mundos Contemporáneos (CAMC), fundado por él.
Puntualizó que en su momento luchó por acompañar la aparición de nuevos objetos a la disciplina y abrir las perspectivas de una antropología francesa aún dominada por el prestigio de Claude Lévi-Strauss y el estructuralismo.
“El CAMC permitió reunir y legitimar investigaciones que se alejaban de este programa, sin renunciar, por ello, a la especificidad de la antropología. Trabajó sobre política, instituciones, globalización, movilidad, medios de comunicación o transformaciones de los mundos contemporáneos”, puntualizó Blazquez.
Por su parte, uno de los autores, el antropólogo Víctor Uc Chávez, expresó que “a Augé no solo debe darse el mérito de haber creado una antropología del presente, porque toda antropología que se precie es una antropología del aquí y ahora. Su tino para expandir la imaginación es que esté aquí y ahora, está conectado con otros aquí y ahora, del pasado y contemporáneos.
“A este gesto, habría que añadir que tornó extraño lo que nos resulta familiar, cuando hasta entonces la antropología había hecho lo contrario. El Metro, la sala de espera de un banco, de un hospital o de un aeropuerto, desde la mirada antropológica de Marc Augé, son una suerte de no-lugares, que no son del todo propicios a la relación ni a la memoria ni a la identidad”, finalizó.


