La crisis de seguridad y desconfianza en las corporaciones escaló nuevamente esta semana, luego de que cinco elementos activos de la Secretaría de Marina y un policía estatal fueron detenidos por su presunta participación en un secuestro exprés contra una pareja en Álamo Temapache, un caso que involucra extorsión, retención ilegal y exigencias de pago que habrían alcanzado los 130 mil pesos.
La detención ocurre en el contexto de una fractura abierta entre ciudadanos y fuerzas de seguridad. En la cabecera municipal, apenas días antes, pobladores se levantaron contra la Policía Municipal tras denunciar abusos sistemáticos, detenciones arbitrarias y actos de intimidación.
El episodio derivó en incendio de patrullas, enfrentamientos verbales y la exigencia pública de relevar mandos y depurar la corporación. El pasado lunes, el alcalde José Arenas anunció la destitución del comandante de la policía y nueve elementos.
Con la captura de los marinos —Ángel de Jesús N., Gabriel N., Yahir N., Pedro N. y Omar David N.— junto con un policía estatal, profundiza la percepción de desconfianza que demuestra que no es atribuible solo a una corporación, sino que atraviesa distintos niveles de fuerzas de seguridad, desde policías municipales hasta elementos federales.


