México enfrenta un problema cada vez más difícil de resolver: garantizar suficiente agua potable para ciudades que siguen creciendo, especialmente en el norte del país. En Baja California, el reto es todavía mayor porque buena parte del abastecimiento depende del río Colorado, una fuente compartida con Estados Unidos y cada vez más presionada por la demanda y la disponibilidad de agua.
Ante este escenario, el gobierno mexicano quiere buscar agua en otro lugar: el océano Pacífico. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) impulsa la construcción de una nueva planta desaladora en Playas de Rosarito, capaz de transformar agua de mar en agua apta para consumo humano.
El proyecto requerirá una inversión de 304 millones de dólares y, cuando alcance su capacidad completa, podrá producir más de 380 millones de litros de agua potable cada día. Con esas dimensiones, se convertirá en la mayor desaladora de América Latina destinada al consumo humano.
La construcción estará a cargo de Cox, una empresa española especializada en infraestructuras de agua y energía, que obtuvo el proyecto mediante un concurso público, según informó en un comunicado. La obra forma parte de las iniciativas prioritarias del Plan Nacional Hídrico y estará enfocada en reforzar el suministro de agua en Playas de Rosarito y la zona suroeste de Tijuana.


