Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
MARU CASTIGA AL CAMPO Y ENGORDA SU PROPAGANDA. . .María Eugenia Campos Galván volvió a meterle tijera al campo chihuahuense: para 2026 recortó $677 millones 301 mil 512 pesos al presupuesto autorizado por el Congreso del Estado para la Secretaría de Desarrollo Rural, al pasar de $1,289 millones 850 mil pesos a solo $612 millones 548 mil 746 pesos. El golpe no es menor ni accidental: representa una reducción del 52.5% a una de las áreas más golpeadas por la crisis hídrica, productiva y económica. Mientras el discurso oficial intenta vender sensibilidad con los productores, los números oficiales exhiben una decisión política fría: quitarle recursos al campo en plena emergencia. . .
El recorte de 2026 no aparece aislado, sino como parte de una ruta sostenida durante cinco años consecutivos. De 2022 a 2026, en medio de la peor sequía que ha enfrentado Chihuahua, el gobierno de Campos acumuló una reducción de $2,394 millones 135 mil pesos respecto a lo aprobado por el Congreso para Desarrollo Rural. En ese mismo periodo, el presupuesto aprobado sumaba $4,573 millones 984 mil pesos, pero el gasto ejercido quedó en $2,179 millones 849 mil 233 pesos. La contradicción política es brutal: desde el poder estatal se culpa a la Federación por el supuesto abandono al campo, mientras desde Palacio se le desmonta presupuesto año tras año. . .

El contraste termina de desnudar la prioridad del gobierno: mientras al campo se le recorta, la imagen de la gobernadora se infla. El monto del tijeretazo de 2026 casi empata con la ampliación de $653 millones destinada a impulsar la imagen de Campos Galván, y en cinco años la ampliación a Comunicación Social alcanzó $2,772 millones 162 mil pesos sobre lo autorizado por el Congreso. Así, la llamada narrativa del “presupuesto histórico” de $1,500 millones para el campo queda reducida a propaganda: una frase vistosa para la tribuna, pero desmentida por el presupuesto real. En Chihuahua, el campo pierde agua, pierde apoyo y pierde recursos; la publicidad oficial, en cambio, florece con dinero público. . .
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MARU CAMPOS: EL PLEITO COMO ESTRATEGIA PARA OCULTAR LA AUSENCIA. . . La gobernadora María Eugenia Campos ha encontrado en la confrontación con la Federación su única carta política. Mientras reclama supuestas violaciones a su derecho de audiencia, convenientemente olvida que fue ella quien desdeñó comparecer ante el Senado, ignoró el exhorto del Congreso local y evadió la citación de la Fiscalía General de la República sobre la presencia de agentes armados de la CIA en territorio chihuahuense. El cinismo alcanza niveles insospechados: exige ser escuchada precisamente cuando se negó a rendir cuentas. Esta contradicción no es un descuido; es una estrategia calculada para convertir su irresponsabilidad institucional en bandera de victimización política. . .
El coordinador de Morena en el Congreso estatal, Cuauhtémoc Estrada, puso el dedo en la llaga al señalar lo evidente: Campos tiene más tiempo para funcionarios estadounidenses que para las autoridades mexicanas o los propios chihuahuenses. Su gobierno brilla por su ausencia en los municipios, pero sobresale en giras internacionales y poses mediáticas. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene conferencias diarias y recorridos constantes por el país, la mandataria chihuahuense parece gobernar desde la distancia, más preocupada por cultivar relaciones con el extranjero que por resolver los problemas cotidianos de quienes la eligieron. . .

La realidad es contundente: Maru Campos no tiene proyecto de gobierno, tiene proyecto de pleito. Sin capacidad para mostrar resultados tangibles, opta por el camino fácil de la confrontación estéril con la Federación, esperando que el ruido mediático oculte su ausencia de gestión. Pero los chihuahuenses no son tontos: saben distinguir entre un gobierno que trabaja y uno que sólo sabe gritar. La gobernadora puede seguir invocando derechos que ella misma pisoteó, pero la historia ya emitió su veredicto: cuando las instituciones llamaron, Campos no estuvo. Ahora que reclama, ya nadie la escucha. . .
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JMAS DE PARRAL: EL PANTANO DE LA CORRUPCIÓN QUE AHOGA A LOS CIUDADANOS. . . La Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Parral no solo ha demostrado ser una dependencia incompetente, sino que ha cruzado la línea hacia la criminalidad institucional. La diputada Alma Portillo ha destapado una cloaca de irregularidades que incluyen el desacato flagrante a órdenes judiciales federales y, lo más grave, la falsificación de la firma de una persona fallecida para simular el cumplimiento de mandatos judiciales. Estamos ante un organismo que no solo niega el derecho humano al agua, sino que miente, falsifica y burla a la justicia con una desfachatez que raya en lo criminal. ¿Hasta dónde llega la podredumbre cuando se utiliza la identidad de un muerto para encubrir la negligencia?. . .
La respuesta tibia del titular de la JMAS, quien pretendía que el Órgano Interno de Control resolviera este escándalo, es una bofetada más a los parralenses. Como si un órgano interno pudiera investigarse a sí mismo en delitos de esta magnitud. Portillo ha llevado el caso ante un juez federal y el Ministerio Público, porque aquí no se trata de una falta administrativa: estamos hablando de presuntos delitos graves que vulneran derechos fundamentales. La JMAS de Parral se ha convertido en un feudo donde la impunidad campa a sus anchas mientras los ciudadanos sufren la falta de agua y la burla institucional. . .

Este caso debe sentar un precedente demoledor. No puede permitirse que una dependencia pública viole sistemáticamente los derechos de la población, mienta ante la justicia y falsifique documentos sin consecuencias penales severas. Los parralenses merecen más que promesas: merecen justicia, cárcel para los responsables y una JMAS que funcione. Portillo ha dado el primer paso en una batalla que no puede perderse, porque lo que está en juego no es solo el agua, sino la dignidad de una ciudad harta de ser engañada por funcionarios que confunden el servicio público con el crimen organizado. . .
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