29 junio, 2026

JUÁREZ AVANZA; CHIHUAHUA TROPIEZA. . . NUEVAS SIGLAS, VIEJOS NEGOCIOS. . . MORENA ABRE LA PASARELA DEL 2027. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

JUÁREZ AVANZA; CHIHUAHUA TROPIEZA. . . El más reciente Índice de Competitividad Urbana del IMCO dejó una postal incómoda para la capital del estado: mientras Chihuahua retrocedió del quinto al séptimo lugar, Ciudad Juárez avanzó hasta colocarse como referente en infraestructura y mercado laboral. Dicho sin maquillaje institucional: a la capital se le cayó el discurso de eficiencia justo cuando más necesitaba venderlo, y a la frontera le bastaron los números para arruinarle la fotografía. . .

El contraste no es menor. Chihuahua capital carga con rezagos en planeación urbana, movilidad, medio ambiente y gasto público; una combinación nada glamorosa para quien pretende presumir futuro político. El nuevo relleno sanitario sigue convertido en expediente incómodo, la ciudad crece hacia los lados como si el suelo fuera infinito y la movilidad aparece entre los focos rojos, mientras algunas obras llegan tarde y con deuda bajo el brazo. La modernidad, al parecer, también puede pagarse en abonos. . . 

Juárez, en cambio, aparece en la medición como el vecino incómodo que sí hizo la tarea: primer lugar nacional en infraestructura entre ciudades de más de un millón de habitantes, liderazgo en mercado laboral y una apuesta presupuestal más visible por obra pública. La lectura política es inevitable: Marco Bonilla queda frente a un espejo que no favorece, mientras Cruz Pérez Cuéllar puede presumir indicadores con filo electoral. Y ahí está la ironía: en la capital sobran discursos de orden y visión; en la frontera, por ahora, hablan los porcentajes. . .

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NUEVAS SIGLAS, VIEJOS NEGOCIOS. . . En el país donde la democracia suele medirse por el tamaño del presupuesto y no por la calidad de sus ideas, el Instituto Nacional Electoral abrió la puerta a nuevas siglas rumbo a la boleta de 2027. Como si la gente despertara cada mañana angustiada por la falta de logotipos partidistas, dos nuevos proyectos consiguieron lugar en la pista electoral, mientras otros quedaron fuera por irregularidades que van desde afiliaciones dudosas hasta señalamientos de financiamiento opaco e intentos de soborno. La pluralidad, ya se sabe, también puede venir con factura.

El sistema pasará de seis a ocho partidos nacionales, porque al parecer lo que México necesitaba no era mejor representación, sino más marcas compitiendo por el mismo mercado político. A los nombres ya conocidos se suman Partido PAZ y Somos México. Todo muy solemne, muy legal, muy institucional; pero en el fondo, la misma película de siempre: reciclar cuadros, empaquetar ambiciones y venderlas como novedad democrática.

Partido PAZ, impulsado por el diputado Hugo Éric Flores, y Somos México, agrupación vinculada a exdirigentes del PAN, PRI y PRD, así como a integrantes del movimiento conocido como Marea Rosa. . .

Hugo Eric Flores, por su parte, parece haber convertido la fundación de partidos en una especie de deporte de alto rendimiento presupuestal: primero fue el Partido Encuentro Social, que logró registro en 2014 y lo perdió en 2018; luego vino el Partido Encuentro Solidario, reedición con distinto empaque que tampoco sobrevivió a las urnas de 2021; y ahora aparece Partido PAZ, aprobado por el INE en junio de 2026 para competir en 2027. Tres intentos, tres marcas y una misma habilidad notable: regresar al tablero electoral como si la memoria pública tuviera fecha de caducidad. . .

Guadalupe Acosta Naranjo, fundador de Somos México, llega a la nueva aventura partidista con ese aire tan conocido de la política nacional: el del cuadro viejo que se presenta como novedad, como si bastara cambiar de membrete para borrar décadas de pasillos, tribus, acuerdos y derrotas recicladas. Exfigura del PRD, operador de la vieja escuela y sobreviviente de casi todos los naufragios opositores, ahora aparece vestido de “ciudadano” al frente de una marca fresca en el empaque, pero bastante familiar en el contenido. Porque en México la renovación política suele tener una virtud admirable: siempre encuentra la manera de traer de regreso a los mismos, nomás con logo nuevo y discurso recién planchado. . .

La ironía es que esas nuevas siglas aparecerán en 2027 como si representaran una esperanza fresca para un electorado que, en realidad, parece bastante más preocupado por llegar a fin de quincena que por memorizar otro emblema. El negocio, sin embargo, está claro: financiamiento público, espacios de negociación, candidaturas, alianzas y supervivencia burocrática para los mismos de siempre, ahora con envoltura distinta. Cambian los colores, cambian las siglas, cambia el eslogan; lo que no cambia es la vieja costumbre de llamar renovación a lo que huele, desde lejos, a reparto del mismo pastel. . .

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MORENA ABRE LA PASARELA DEL 2027. . . Morena cerró registros rumbo a las gubernaturas de 2027 con una cifra que más que proceso interno parece casting multitudinario: 277 aspirantes levantaron la mano para coordinar la llamada “defensa de la transformación y soberanía nacional” en las 17 entidades donde habrá relevo estatal. La dirigencia presume apertura; los suspicaces ven, más bien, una larga fila de ambiciones formadas bajo el mismo toldo guinda, esperando que la encuesta, la bendición o el cálculo político les sonría. . .

Citlali Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, detalló que 123 registros fueron presenciales y 154 en línea; 113 corresponden a militantes de Morena y el resto a cuadros del Partido Verde y del Partido del Trabajo. Todo bajo el discurso del “piso parejo”, esa frase tan útil en la política mexicana porque suena impecable aunque casi siempre termine inclinándose donde sopla el poder. La encomienda, dicen, será caminar casa por casa para combatir la desinformación; una misión noble, claro, siempre y cuando no se confunda con campaña anticipada con tenis cómodos. . .

En el reparto de señales también hubo ausencias con apellido conocido: Félix Salgado Macedonio confirmó que no se registrará, mientras el caso de Saúl Monreal quedó bajo la sombra de las restricciones internas contra familiares de gobernadores en funciones. La Comisión revisará expedientes y decidirá quién pasa el filtro, aunque la verdadera lectura política está en otra parte: Morena llega al 2027 con músculo, con aliados y con demasiados aspirantes para un solo boleto por estado. La unidad, como siempre, se presume en público; la pelea real suele empezar cuando se apagan los micrófonos. . . 

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