27 junio, 2026

Chihuahua capital retrocede y Juárez avanza en competitividad

  • Mientras Chihuahua capital cayó del quinto al séptimo lugar en el Índice de Competitividad Urbana, Ciudad Juárez escaló posiciones y se consolidó como referente estatal en infraestructura y mercado laboral, de acuerdo con el análisis basado en datos del IMCO y la plataforma Ojos al Gasto.

Chihuahua, Chih.— Los resultados recientes del Índice de Competitividad Urbana (ICU), elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), abrieron una nueva discusión sobre el rumbo de las principales ciudades del estado. El contraste es marcado: mientras Chihuahua capital perdió posiciones en el ranking general, Ciudad Juárez avanzó hasta ubicarse como una de las urbes con mayor dinamismo en infraestructura, empleo e inversión pública.

El IMCO como termómetro de la competitividad urbana

El IMCO es un centro de investigación independiente que evalúa, con base en evidencia, la capacidad de las ciudades mexicanas para atraer y retener talento e inversión. Su Índice de Competitividad Urbana mide variables relacionadas con seguridad, finanzas públicas, mercado laboral, infraestructura, medio ambiente y desempeño gubernamental.

En ese contexto, el retroceso de Chihuahua capital del quinto al séptimo lugar fue interpretado como una señal de alerta sobre problemas de planeación urbana, movilidad, gestión ambiental y uso del presupuesto público. En contraste, Ciudad Juárez escaló hasta el lugar 12 general y destacó particularmente en los subíndices de infraestructura y mercado de trabajo.

Chihuahua capital: rezagos en planeación, movilidad y medio ambiente

De acuerdo con el diagnóstico, la capital del estado enfrenta una serie de rezagos acumulados durante los últimos años. Uno de los casos más visibles es el proyecto del nuevo relleno sanitario, señalado por deficiencias metodológicas, legales y ambientales que mantienen la obra detenida. La situación ha obligado al municipio a continuar dependiendo de celdas saturadas, con riesgos operativos y ambientales.

Otro punto crítico es el crecimiento urbano expansivo. El análisis destaca que Chihuahua capital registró 0.0% en nuevas viviendas verticales y una densidad poblacional de 35.5 personas por hectárea, indicadores que reflejan un modelo de ciudad horizontal que encarece la prestación de servicios públicos como recolección de basura, seguridad, transporte e infraestructura básica.

La movilidad también aparece como uno de los focos rojos. Chihuahua se ubicó en la posición 68 en el indicador de víctimas en accidentes relacionados con transporte, con una tasa de 248.4 por cada 100 mil habitantes. Aunque al cierre de la administración se impulsaron obras viales, el texto señala que estas fueron financiadas mediante deuda pública, lo que trasladaría compromisos financieros a ejercicios posteriores.

Ciudad Juárez: inversión pública y liderazgo en infraestructura

En contraste, Ciudad Juárez fue presentada como el caso de avance más notable dentro del estado. Bajo la administración municipal encabezada por Cruz Pérez Cuéllar, la frontera se posicionó en el primer lugar nacional del subíndice de Infraestructura entre las ciudades de más de un millón de habitantes.

El avance se atribuye a una política de inversión pública enfocada en pavimentación, infraestructura urbana y aprovechamiento de zonas intraurbanas. El indicador de nuevas viviendas intraurbanas alcanzó 81.49%, lo que sugiere una estrategia orientada a construir donde ya existen servicios, conectividad y equipamiento urbano.

Juárez también destacó en el subíndice de Mercado de Trabajo, donde ocupó el primer lugar nacional. Según el análisis, la ciudad registró la menor proporción de jornadas laborales superiores a 48 horas, con 16.39%, además de una ocupación hotelera de 64.95%, indicadores asociados al dinamismo económico de la frontera y al impulso del nearshoring.

El presupuesto: obra pública contra gasto operativo

El contraste entre ambos municipios se profundiza al revisar el ejercicio del gasto público. Con base en información de la plataforma Ojos al Gasto, de Política Colectiva, el análisis compara el destino de los recursos municipales entre 2021 y 2025.

En una escala equivalente a un billete de 500 pesos, Chihuahua capital habría destinado 180 pesos a nómina, 105 pesos a servicios generales, 57 pesos a obra pública y 11 pesos a deuda. Ciudad Juárez, en cambio, habría destinado 164 pesos a nómina, 77 pesos a servicios generales, 112 pesos a obra pública y cero pesos a deuda contratada durante la administración actual, según el documento base.

La diferencia central está en la prioridad presupuestal: mientras Juárez prácticamente duplicó la proporción destinada a obra pública frente a la capital, Chihuahua incrementó el peso de sus servicios generales, que pasaron de 18.24% en 2021 a 24.27% en 2025. En Juárez, ese rubro bajó de 19.17% a 14.06% durante el mismo periodo.

Obra pública: la brecha más evidente

La evolución anual del gasto muestra una brecha creciente. En 2025, Chihuahua capital redujo su inversión en obra pública a 9.42% de su presupuesto, mientras Ciudad Juárez destinó 24.36%. Para los autores del análisis, esta diferencia ayuda a explicar por qué Juárez logró ubicarse como líder nacional en infraestructura, mientras la capital enfrenta rezagos visibles en movilidad, servicios y expansión urbana.

Lectura política rumbo a la sucesión estatal

El análisis no se limita a una comparación administrativa. También plantea una lectura política rumbo a la próxima elección de gobernador. Por un lado, coloca al modelo de Chihuahua capital como una gestión marcada por problemas de planeación, endeudamiento y crecimiento urbano desordenado. Por el otro, presenta a Ciudad Juárez como un modelo de inversión pública, eficiencia presupuestal y dinamismo económico.

La comparación adquiere relevancia porque ambos municipios son gobernados por figuras con peso político estatal: Marco Bonilla en Chihuahua capital y Cruz Pérez Cuéllar en Ciudad Juárez. En ese sentido, los resultados del IMCO y el comportamiento del gasto público son usados como elementos para contrastar estilos de gobierno y posibles proyectos rumbo al futuro político de Chihuahua.

La pregunta que queda abierta es qué modelo buscará respaldar el electorado: uno señalado por rezagos urbanos y uso de deuda para financiar obras tardías, o uno que presume mayor inversión en infraestructura, disciplina financiera y mejores indicadores laborales.

Entre los círculos empresariales de Chihuahua, la lectura de estos datos encendió señales de alarma. Acostumbrados a medir la competitividad como condición indispensable para atraer inversión, diversos actores del sector privado habrían observado con inquietud el rezago de la capital y, de manera inevitable, voltearon la mirada hacia Marco Bonilla. El alcalde, sorprendido por el peso de las cifras y por el contraste con el avance juarense, quedó colocado ante una pregunta incómoda para la que no pareció tener una respuesta clara: cómo defender un modelo que, frente a los indicadores, muestra más dudas que resultados.

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