Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
EL AGANDALLE ELECTORAL. . . Lo que el Congreso de Chihuahua quiso disfrazar de reforma electoral terminó exhibido como lo que fue: una maniobra burda, apresurada y profundamente antidemocrática. Pretendieron votar tres dictámenes cuando sólo uno había pasado por comisión, como si el procedimiento legislativo fuera un estorbo menor y no la columna vertebral de la legalidad. La denuncia de Morena, encabezada por Cuauhtémoc Estrada, les descompuso la coreografía del agandalle y colocó sobre la mesa la pregunta que incomoda a quienes confunden mayoría con impunidad: ¿desde cuándo la prisa política vale más que las reglas democráticas?. . .
La respuesta fue tan contundente como vergonzosa: ante las irregularidades señaladas, el propio Congreso tuvo que devolver los dictámenes a comisiones. Es decir, el intento de madruguete no resistió ni la revisión mínima. Y aun así, en el fondo del asunto, el bloque del MCPRIAN, el Verde y sus acompañantes decidió avanzar con una reforma que reduce regidurías, cancela la elección directa de representantes municipales y devuelve el control de la representación ciudadana a las manos cómodas de las cúpulas partidistas. Le llaman reforma; huele más bien a restauración del viejo reparto. . .
Hoy pierde Chihuahua porque la llamada Ley agandalle no sólo le quita a la ciudadanía la posibilidad de elegir directamente a sus regidores: también legaliza el absurdo de que una misma persona pueda brincar de candidata a la Presidencia Municipal a regidora de planilla y, de paso, a regidora de representación proporcional. Un traje a la medida de la ambición, cortado en el taller de los intereses de siempre. Mientras la gente pide gobiernos más cercanos, más abiertos y más responsables, ellos responden cerrando la puerta, corriendo el cerrojo y repartiéndose la llave. . .

La mayoría tuvo votos, sí, pero los votos no lavan una reforma regresiva. Morena presentó reservas para corregir lo que deliberadamente dejaron fuera: más democracia, más participación ciudadana y menos privilegios para las burocracias partidistas. Entre esas reservas estaba la elección directa de regidores, una exigencia ciudadana que este mismo Congreso ya había aprobado desde 2020, que luego patearon hacia adelante y que el Tribunal Estatal Electoral señaló como una omisión legislativa. Ahora no corrigieron la omisión: la ejecutaron políticamente y luego intentaron venderla como modernización. . .
El mensaje es brutalmente claro: cuando se trata de abrirle espacio al pueblo, cierran filas; cuando se trata de blindar el negocio político de las cúpulas, votan juntos y sin rubor. Chihuahua necesitaba una reforma electoral de fondo y recibió una reforma mocha, omisa, regresiva y a modo. No le fallaron a una bancada ni a un partido: le fallaron a la ciudadanía. Y por más discursos técnicos que le pongan encima, el resultado tiene nombre y apellido: menos democracia para la gente y más poder para los de siempre. . .
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ARRANCA LA CARRERA EN MORENA. . . No hay plazo que no se cumpla ni día que no se llegue, y hoy, en punto de las 10 de la mañana, comenzará el desfile de registros de quienes aspiran a convertirse en posibles candidatos a la gubernatura de Chihuahua por Morena y sus aliados. La pasarela política llega con los nombres ya cantados: Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez se perfilan como los protagonistas reales de una contienda que, aunque se quiera vestir de proceso abierto, ya trae sus lecturas, sus señales y sus cargadas discretas, de esas que en política nunca son tan discretas. . .
Como tercero en discordia aparece el profe Martín Chaparro, más por terquedad política que por posibilidades reales de meterse a la pelea grande. En tanto, Juan Carlos Loera parece haber entendido por fin la aritmética del momento y decidió bajarse solo de la contienda, sabedor de que no le alcanzaba ni para presumir un tercer lugar decoroso. Por el Verde se espera un respaldo hacia Cruz, mientras que del PT se anticipa una inclinación hacia Andrea, así que el tiro está cantado: no será una competencia de muchos, sino un duelo de dos con acompañantes de utilería. . .

Las últimas encuestas, según se comenta en los pasillos de la grilla, colocan como favorito al alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar, aunque en política nadie gana hasta que le levantan la mano y nadie pierde hasta que le cierran la puerta. Se espera que, pasando el Mundial, venga la encuesta definitiva y que por ahí del Grito de Independencia se conozca al ganador. Para entonces, Chihuahua sabrá si la candidatura se resolvió por medición, por operación o por esa mezcla tan mexicana de encuesta, acuerdo y bendición de cúpula. . .
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SOBERANÍA NO SE RENTA, GOBERNADORA. . . Muy revelador resulta escuchar a la gobernadora María Eugenia Campos hablar de soberanía nacional como quien hojea la Constitución sólo para ver si combina con el discurso del día. Chihuahua no necesita una mandataria que confunda cooperación internacional con alfombra roja para intereses externos, ni que pretenda vestir de pragmatismo lo que en realidad huele a subordinación política. México es una nación libre, soberana e independiente; detalle menor, al parecer, para quienes descubren el patriotismo sólo cuando sirve para tomarse la foto, pero lo guardan en el cajón cuando toca defenderlo frente a presiones de fuera. . .
La ironía es deliciosa, si no fuera tan grave: quienes se llenan la boca hablando de Estado de derecho terminan haciendo malabares verbales para justificar posibles intervenciones extranjeras en territorio nacional. La frontera norte no es sucursal administrativa de ningún gobierno extranjero ni zona de libre ocurrencia para operativos sin controles. Colaborar, sí; arrodillarse, no. Coordinarse, por supuesto; entregar la plaza discursiva como si la soberanía fuera trámite de ventanilla, jamás. Pero claro, para cierta derecha fronteriza, la patria parece pesar menos que una llamada incómoda desde el norte. . .

El asunto no es menor ni se resuelve con victimismo de ocasión. Hay una investigación de la Fiscalía General de la República por posibles violaciones a la Constitución y a la Ley de Seguridad Nacional derivadas de operativos en Chihuahua con agentes extranjeros presuntamente sin los registros ni autorizaciones correspondientes. Y en vez de responder con claridad institucional, la gobernadora prefiere sacar el manual gastado de la persecución política. Qué conveniente: cuando faltan explicaciones, sobra drama. Defender la soberanía no rompe tratados ni amenaza relaciones; lo que sí rompe al país es tratar la dignidad nacional como accesorio electoral y la seguridad pública como escenario para quedar bien con quien no vota aquí, pero parece mandar demasiado allá. . .
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