6 junio, 2026

Inmegen impulsa análisis genómico para combatir resistencia de bacterias a antibióticos

El Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) desarrolla proyectos de vigilancia enfocados en identificar los mecanismos moleculares asociados a la resistencia bacteriana y fortalecer las estrategias de respuesta clínica y epidemiológica.

La subdirectora de Bioinformática del Inmegen, Laura Lucila Gómez Romero, explicó que la resistencia antimicrobiana (RAM) ocurre cuando bacterias patógenas desarrollan mecanismos genéticos que les permiten resistir a los antibióticos, ya sea mediante mutaciones en su material genético o por intercambio natural de ADN entre bacterias, proceso mediante el cual pueden comparten genes de resistencia.

En este contexto, uno de los principales esfuerzos es el proyecto “Fortalecimiento de la Vigilancia Genómica de Acinetobacter baumannii en Latinoamérica”, financiado por el Fondo Conjunto de Cooperación México-Chile y realizado en colaboración con el Hospital Juárez de México (HJM) y la Universidad de Santiago de Chile.

El proyecto está dirigido por un equipo multinacional en el que participan la subdirectora de Bioinformática, Laura Lucila Gómez y Alberto Cedro, ambos investigadores del Inmegen y doctores en Ciencias Biomédicas.

Como parte de esta iniciativa se secuenciaron más de 100 aislados bacterianos en México y Chile, correspondientes a bacterias multirresistentes, con el objetivo de identificar los determinantes genéticos relacionados con la RAM y detectar posibles brotes hospitalarios.

La especialista detalló que el trabajo del Instituto Nacional de Medicina Genómica también incluye investigaciones sobre otros patógenos prioritarios como Klebsiella pneumoniae, Staphylococcus aureus y Mycobacterium tuberculosis resistentes a antibióticos.

Gómez Romero advirtió que la resistencia antimicrobiana representa uno de los principales desafíos para la salud pública debido a que las bacterias dejan de responder a los tratamientos disponibles, lo que complica la atención médica, incrementa las estancias hospitalarias y eleva el riesgo de mortalidad.

“Cuando el patógeno ya no reduce su tasa de crecimiento ni muere a causa del antibiótico, se dice que es resistente”, señaló la investigadora, quien destacó que esta situación dificulta el tratamiento de infecciones y puede derivar en cuadros más graves o sistémicos.

Respecto al uso incorrecto de antibióticos, la especialista alertó sobre los riesgos de la automedicación y del consumo innecesario de antibióticos de amplio espectro, particularmente en infecciones virales donde estos medicamentos no tienen efecto.

Añadió que el uso indiscriminado de antibióticos favorece la supervivencia de bacterias resistentes y la propagación de genes de resistencia a otros microorganismos, por lo que recomendó utilizar estos medicamentos únicamente bajo prescripción médica y, cuando sea posible, optar por tratamientos dirigidos específicamente al patógeno causante de la infección.

Finalmente, advirtió que la resistencia antimicrobiana no solo incrementa los costos hospitalarios y prolonga la recuperación de los pacientes, sino que también limita las opciones terapéuticas disponibles y obliga al uso de antibióticos de última generación, que suelen ser más costosos.

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