Un ataque ruso contra Ucrania en la madrugada del martes dejó al menos 23 muertos, 16 de ellos en la ciudad de Dnipró, según informó Kiev, que volvió a pedir urgentemente a Estados Unidos sistemas de defensa antiaérea.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, había advertido en los últimos días de un posible ataque masivo por parte de Rusia, después de que Moscú pidiera a las embajadas extranjeras en Kiev evacuar la capital.
Varias horas después de los bombardeos, los equipos de rescate continuaron la recuperación de cuerpos entre los escombros de edificios dañados. Los heridos se contaban por decenas.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó siete muertos y unos 50 heridos en la capital. En Dnipró, el saldo se elevó a 16 muertos, entre ellos dos niños, y 42 heridos, según las autoridades locales. “Si Ucrania no está protegida contra misiles balísticos y otros proyectiles, estos ataques comenzarán”, declaró el mandatario ucraniano en redes sociales.
El jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sibiga, acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de no tener “más cartas que el terror” y afirmó que “Moscú está perdiendo en el campo de batalla”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque, según su portavoz Stéphane Dujarric. “Los ataques contra civiles e infraestructuras civiles están prohibidos por el derecho internacional humanitario y deben cesar”, dijo a la prensa el vocero.


