Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
LA CAPITAL DE LA COMPETITIVIDAD… PERO EN LOS DISCURSOS. . . Durante años se vendió la idea de que Chihuahua capital iba rumbo a convertirse en la ciudad más competitiva del país, como si bastara repetir la consigna para que la realidad obedeciera. Pero el más reciente Índice de Competitividad Urbana 2026 del IMCO volvió a poner las cosas en su sitio: la ciudad cayó al séptimo lugar, después de haber presumido el quinto en 2024 y 2025. No se trata de un colapso histórico, desde luego, pero sí de una señal bastante incómoda para una administración que ha preferido la épica del eslogan antes que la modestia de los resultados. Al final, la competitividad prometida parece haberse quedado en el terreno donde mejor florece la política contemporánea: la narrativa. . .
Y lo más revelador no es tanto la posición general, sino aquello que el propio informe exhibe sin necesidad de opositores ni conferencias incendiarias. Chihuahua aparece en cuarto lugar en innovación y economía, y hasta presume un tercer sitio en mercado laboral, pero cae al duodécimo en infraestructura y al décimo noveno en sistema político y gobiernos. Es decir: la ciudad puede tener indicadores que lucen bien en una presentación institucional, pero tropieza justamente en los rubros donde se mide la capacidad real de gobernar y sostener condiciones urbanas dignas. Dicho de otro modo, la competitividad local parece muy eficiente para el boletín, pero bastante menos convincente cuando toca revisar la letra pequeña. . .

La ironía es evidente: mientras se prometía una capital destinada a encabezar el país, los datos terminan contando una historia bastante más modesta y mucho menos heroica. Porque una ciudad verdaderamente competitiva no se define solo por su capacidad de producir anuncios optimistas, sino por su habilidad para traducir gobierno en infraestructura, instituciones eficaces y confianza pública. Chihuahua no está en ruinas, pero tampoco en la cima que se prometió con tanto entusiasmo. Cinco años después, la gran obra política parece haber sido construir una expectativa desmesurada para después pedir aplausos por no haberla cumplido del todo. . .
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CORRAL Y LA COSTUMBRE DE PELEAR CON LOS EXPEDIENTES. . . El fiscal Anticorrupción de Chihuahua, Abelardo ‘Bayo’ Valenzuela, pidió colaboración del Poder Judicial de Ciudad de México para ubicar y detener a José Pedro López Elías, acusado de peculado de 98.6 millones de pesos en caso que involucra al exgobernador Javier Corral. . . En la política mexicana hay trayectorias que terminan explicándose por una ironía involuntaria. El caso de Javier Corral parece avanzar justo por ese camino: quien durante años cultivó la imagen del político severo frente a la corrupción hoy vuelve a aparecer rodeado por un expediente que no deja de proyectar incomodidad pública. La nueva solicitud de colaboración para detener al empresario José Pedro López Elías, señalado por un presunto peculado de 98.6 millones de pesos, no solo reactiva una investigación delicada; también reactiva una pregunta que el discurso del exgobernador no ha logrado disipar: si todo era persecución política, ¿por qué el caso insiste en sobrevivir a los alegatos, a los reflectores y a la indignación de ocasión?. . .
Lo verdaderamente revelador no es únicamente la dimensión judicial del episodio, sino el contraste político que expone. La reiteración de las gestiones del fiscal Abelardo “Bayo” Valenzuela, la orden de aprehensión vigente contra el empresario y la referencia a una ficha roja de Interpol sugieren que no se está frente a un malentendido administrativo ni ante un artificio menor. Lo que emerge, más bien, es la persistencia de una trama que se resiste a ser borrada por la retórica de agravio. Y en esa resistencia de los hechos hay una lección incómoda: las narrativas de victimización funcionan con eficacia mediática, pero rara vez tienen la misma solvencia cuando se enfrentan a la obstinación de los documentos, las diligencias y los procedimientos en curso. . .

El problema para Corral no es solo jurídico; es, sobre todo, simbólico. Cada nuevo movimiento de la investigación erosiona un poco más la distancia que alguna vez intentó marcar entre su figura pública y las prácticas que prometió combatir. La confirmación del desistimiento en el caso promovido por él en Ciudad de México, sumada a las nuevas gestiones ante la Fiscalía General de la República, vuelve más difícil sostener la idea del perseguido impoluto y más fácil ver a un actor político atrapado por el desgaste de su propia narrativa. A estas alturas, la paradoja resulta devastadora: quiso representar la limpieza moral de la política, y hoy el debate público lo contempla como una figura que, antes que despejar sospechas, parece condenada a discutir eternamente con ellas. . .
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LA CÓMODA REFORMA PARA NO PERDER DEL TODO. . .Los diputados Francisco Adrián Sánchez Villegas y Alma Yesenia Portillo Lerma, de Movimiento Ciudadano, Irlanda Dominique Márquez Nolasco representante parlamentaria del Partido del Trabajo a través de la Dirigente Estatal Tania Aguilar Gil, Octavio Javier Borunda Quevedo, representante parlamentario del Partido Verde Ecologista de México y América Victoria Aguilar Gil, presentaron ante el Congreso de Chihuahua una iniciativa de reforma electoral para adecuar la integración de los Cabildos de Chihuahua garantizando una representación más eficiente, proporcional y funcional en los gobiernos municipales. . .
La propuesta plantea armonizar la legislación estatal con la reforma al artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual establece que los Ayuntamientos deberán integrarse con una Presidencia Municipal, una Sindicatura y hasta quince Regidurías. . .
La nueva propuesta para que quienes pierdan una alcaldía terminen sentados en una regiduría ya no es solo patrimonio del PRI. Ahora también Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo y el Partido Verde se suman a una idea que, más que fortalecer la representación democrática, parece diseñada para amortiguar derrotas electorales y ofrecer un premio de consolación con cargo al sistema. El argumento oficial habla de pluralidad, certeza jurídica y cabildos más funcionales; el problema es que detrás de ese lenguaje técnico se asoma una lógica mucho más pedestre: si no se puede ganar en las urnas, al menos que la boleta garantice una salida digna para quienes acepten cargar con las siglas del partido. . .
La propuesta puede venderse como un mecanismo de representación proporcional, pero en el fondo transmite una señal política profundamente reveladora. En lugar de incentivar candidaturas competitivas, proyectos sólidos y campañas capaces de conquistar mayorías, normaliza la idea de que perder también debe traer recompensa institucional. Y eso modifica el sentido de la competencia democrática: ya no se trata únicamente de convencer al electorado para gobernar, sino de blindar posiciones para que la derrota no resulte tan costosa. Vista así, la reforma no fortalece la voluntad ciudadana; más bien parece expresar la resignación anticipada de partidos que entienden perfectamente sus límites electorales y buscan administrar el fracaso con reglas hechas a la medida. . .

La ironía es que todo esto se presenta como modernización democrática, cuando en realidad suena más a ingeniería de supervivencia política. Porque si de verdad creyeran en su capacidad para ganar alcaldías, no estarían tan interesados en asegurarle regidurías a sus candidatos derrotados. Lo que la iniciativa revela no es fortaleza institucional, sino una mezcla de cálculo, pragmatismo y desconfianza en su propio arrastre electoral. Al final, más que una reforma para mejorar los cabildos, parece un mensaje cifrado para futuros aspirantes: atrévanse a competir con nuestras siglas, que si no ganan, por lo menos no se van con las manos vacías. . .
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IR CON EL PRI, CUANDO CASI NADIE QUIERE CARGAR EL FIERRO. . . En tiempos donde muchos calculan primero el costo de la marca antes que el tamaño de la ambición, la decisión de Fermín Ordóñez de mantenerse firme para competir con las siglas del PRI tiene una carga política que no puede pasar inadvertida. Sea en coalición o en solitario, su postura retrata algo poco común en el paisaje actual: disposición a asumir el desgaste de un partido que carga más pasado que futuro y más lastres que entusiasmos. En un escenario donde no abundan los voluntarios para ponerse esa camiseta, su persistencia, por lo menos, rompe con la cómoda costumbre de esperar condiciones perfectas antes de levantar la mano. . .
Hay algo casi contracultural en mostrarse listo para contender con una marca que, en muchas plazas, se ha vuelto sinónimo de resistencia más que de competitividad. No se trata de romantizar el riesgo ni de fingir que el PRI atraviesa su mejor momento; al contrario, justamente por eso el gesto adquiere significado. Mientras otros prefieren la prudencia del cálculo o la tibieza de la indefinición, Ordóñez parece apostar a que aún hay espacio para disputar, aunque sea desde una posición incómoda. En política, donde sobran los estrategas del pretexto, no deja de ser llamativo que alguien acepte entrarle incluso cuando el terreno luce cuesta arriba. . .

Por eso el movimiento también manda un mensaje interno que la dirigencia no debería ignorar. Si un cuadro está dispuesto a ir con las siglas que hoy pocos quieren abrazar sin garantías, lo mínimo sería reconocer que ahí hay una cuota de convicción política que no se encuentra todos los días. Más allá de lo que decidan las alianzas o las negociaciones, el episodio coloca sobre la mesa una verdad incómoda para el priismo: no son muchos los que todavía quieren jugarse algo real con ese emblema. Y cuando aparece uno que sí, quizá lo más sensato no sea administrarlo con frialdad burocrática, sino entender que, en tiempos de escasez política, también el valor merece lectura. . .
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LA FRONTERA QUE COOPERA MIENTRAS LA POLÍTICA APENAS LA ALCANZA. . .Las y los miembros del Cabildo de El Paso, Texas, se reunirán hoy miércoles con los de Ciudad Juárez en el evento denominado Agenda Binacional de Cooperación, que tiene como objetivo establecer mecanismos de colaboración internacional y oficializarlos en un documento de hermanamiento, validado por la Secretaría de Relaciones Exteriores. . .
La nueva reunión entre los cabildos de Ciudad Juárez y El Paso no es solo un acto protocolario ni una fotografía binacional para la agenda pública. En el fondo, representa algo mucho más relevante: el reconocimiento de que la frontera real va bastante más rápido que muchas decisiones políticas que todavía se toman desde la comodidad del escritorio centralista. Mientras buena parte del país sigue discutiendo la frontera como si fuera únicamente un problema de contención o seguridad, Juárez y El Paso insisten en colocar sobre la mesa una idea más incómoda, pero más útil: que el desarrollo regional ya no puede entenderse sin coordinación, interdependencia y visión compartida. . .
Lo interesante del encuentro no es solamente el documento de hermanamiento ni la presencia de cámaras empresariales, consulados o funcionarios de ambos lados de la frontera. Lo verdaderamente significativo es que el discurso de cooperación empieza a bajar a temas concretos: infraestructura, salud, desarrollo económico, movilidad y protección civil. Es decir, asuntos donde la retórica suele estrellarse con la burocracia, pero que aquí se intentan convertir en agenda compartida. Y en ese esfuerzo hay una lección política evidente: la frontera no necesita tanto discursos grandilocuentes sobre su importancia, sino gobiernos capaces de entender que sus problemas y oportunidades ya son, desde hace tiempo, transfronterizos. . .

También hay una lectura política imposible de ignorar: mientras en otros niveles de gobierno la relación fronteriza suele reducirse a coyunturas, tensiones o discursos de ocasión, en Juárez y El Paso parece abrirse paso una práctica más sensata y menos estridente. No porque todo esté resuelto ni porque la voluntad institucional garantice resultados automáticos, sino porque al menos existe la decisión de sentarse a construir mecanismos de coordinación con cierta continuidad. En tiempos donde abundan los anuncios vacíos, no deja de ser irónico que una de las apuestas más serias de planeación pública venga justamente de una región que durante años ha sido tratada más como periferia que como motor estratégico. . .
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