Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
MARU Y EL NEGOCIO CON ISRAEL QUE AHORA TENDRÁ QUE EXPLICAR. . . Lo que parecía otro trámite discreto en los pasillos del poder ya escaló a categoría de problema político: un acuerdo de colaboración entre la Junta Central de Agua y Saneamiento y una agencia israelí, firmado sin registro ante la Secretaría de Relaciones Exteriores ni la Amexcid, según señalamientos respaldados por oficios de transparencia. Y si en Palacio creían que el tema se iba a diluir entre boletines, ahora la gobernadora María Eugenia Campos tendrá que explicar por qué en su administración aparecen convenios internacionales opacos, improvisados y, para acabarla, fuera de regla. ..
No es un detalle menor. El llamado plan de cooperación, vigente hasta 2027, no sólo carga con dudas sobre su legalidad, sino también sobre su utilidad real, sus alcances concretos y los beneficios efectivos para Chihuahua. Porque una cosa es presumir tecnología extranjera con pose de modernidad, y otra muy distinta firmar documentos ambiguos que comprometen al estado mientras nadie rinde cuentas con claridad. A estas alturas, el problema ya no es únicamente Mario Mata y sus explicaciones cada vez más endebles: el problema es que el sello político del maruquismo empieza a parecerse demasiado al de hacer negocios con extranjeros y luego pedir que nadie haga preguntas. . .
Y ahí está el verdadero fondo del asunto: cuando un gobierno acumula episodios donde lo internacional entra por la puerta trasera, la narrativa oficial de eficiencia se convierte en sospecha pública. Maru Campos ya no puede refugiarse en el argumento de que todo fue técnico, administrativo o malentendido de sus subordinados. Tendrá que salir a decir quién autorizó, quién revisó, quién se benefició y por qué Chihuahua vuelve a aparecer enredado en operaciones que huelen más a negocio político que a interés público. Porque, visto lo visto, tal parece que lo del gobierno de Maru no es gobernar con transparencia, sino hacer negocios con los extranjeros y después fingir sorpresa cuando alguien revisa los papeles. . .
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BONILLA SÍ PAGARÁ: TABALAOPA LE CORRIGIÓ LA PLANA AL ALCALDE. . . Al final, siempre sí. Marco Bonilla terminará pagando 8 millones de pesos a los ejidatarios de Tabalaopa por el derecho de vía necesario para construir el paso superior vehicular en la carretera a Aldama y avenida Fuerza Aérea, luego de que las Comisiones Unidas de Desarrollo Urbano y de Hacienda y Planeación del Ayuntamiento aprobaran por unanimidad el dictamen respectivo. Es decir, aquello que en marzo se quiso minimizar, patear o disfrazar como si fuera un reclamo exagerado, hoy ya tiene cifra oficial, ruta jurídica y calendario de pago. Tan rápido cambia la versión oficial cuando la realidad le quita el micrófono al discurso. . .
La sesión extraordinaria del 21 de mayo de 2026 dejó claro que el Municipio no desincorporará la tierra ni comprará el predio, pero sí reconoce que necesita usar una superficie de más de 20 mil 661 metros cuadrados, parte con título de propiedad y parte bajo régimen ejidal, por lo que optó por formalizar un convenio de derecho de vía con el Ejido Tabalaopa. El acuerdo contempla tres pagos parciales y una compensación de 8 millones de pesos, aunque el valor total del área involucrada fue estimado en alrededor de 23 millones. O sea: donde antes se quiso vender firmeza política, hoy lo que aparece es una admisión administrativa de que los ejidatarios tenían razón en lo esencial y que el Ayuntamiento terminó acomodándose a la realidad que primero negó. . .

Así que el golpe político no está en el convenio, sino en la contradicción. Porque si ahora el gobierno municipal avala el pago, formaliza el derecho de vía y presume que la obra estratégica podrá continuar, entonces quedan exhibidas como ignorancia, cálculo político o ambas cosas aquellas declaraciones de Bonilla en las que pretendió desmarcarse del problema y dejar a los ejidatarios como si estuvieran fuera de lugar. No: la razón la tenían ellos, y quizá la tuvieron desde el principio. El que nunca la tuvo fue el presidente municipal, que primero habló como si no debiera nada y hoy termina aceptando, con dictamen en mano, que sí había una deuda política, jurídica y territorial que resolver. . .
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EL INE LES MOVIÓ EL NEGOCIO Y AHORA LOS PARTIDOS FINGEN PREOCUPACIÓN DEMOCRÁTICA. . . El Instituto Nacional Electoral finalmente metió mano en un terreno que durante años fue administrado como patrimonio privado de las cúpulas partidistas: la integración de los cabildos. Con la aprobación y publicación de los mapas de distritos para la elección directa de regidores en 47 municipios de Chihuahua, y con otros 20 todavía pendientes, se acabó al menos una parte de esa cómoda rutina en la que los partidos decidían quién llegaba, quién obedecía y quién levantaba la mano sin hacer demasiadas preguntas. Ahora resulta que varios andan muy inquietos, no porque les preocupe la representación ciudadana, sino porque por primera vez alguien les movió el tablero donde llevaban años repartiéndose el botín con modales de normalidad institucional. . .
Y no, no se trata de un simple ajuste técnico, aunque más de un operador profesional quiera venderlo así para que nadie voltee a ver el fondo. Lo que cambia es bastante más delicado para los que viven de las negociaciones en corto: el ciudadano podrá votar no sólo por la presidencia municipal, sino también por un regidor de su propia demarcación, incluso si responde a otro partido o coalición. Dicho sin maquillaje: se le mete una cuña al viejo sistema de cuotas, favores y premios de consolación con el que se fabricaban cabildos dóciles, útiles y muy disciplinados. Por eso hay tanto nervio: porque cuando el elector empieza a pesar más que la mesa de acuerdos, a muchos se les descompone el negocio disfrazado de democracia interna. . .

El PAN ya salió con el libreto de siempre a advertir que el modelo ha dado problemas en otros estados, como si de pronto le hubiera nacido una preocupación técnica impecable por la salud del municipalismo. Lo que en realidad se escucha detrás del discurso es algo mucho menos elegante: miedo a perder control, miedo a dejar de acomodar piezas a conveniencia y miedo a que los cabildos dejen de funcionar como extensión de la oficina partidista. Morena, mientras tanto, tendrá oportunidad de definirse entre el cálculo y la congruencia, que tampoco es poca cosa. Así que no, esto no va sólo de mapas electorales; va de quitarles a los partidos una parte del privilegio de decidir por todos y luego venderlo como si fuera voluntad popular. Y eso, para quienes viven de administrar la representación ajena, sí que debe sentirse casi como una tragedia. . .
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