Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
A MARU SE LE SOLTÓ LA BOCA. . . La gobernadora volvió a confirmar que, cuando la presión aprieta, el discurso oficial se descompone. Sus declaraciones contra Ariadna Montiel, Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez no son un simple exabrupto: son la postal de un poder que, en vez de argumentar, descalifica; en vez de gobernar, reacciona. Y en ese lodazal verbal apareció Hugo González para hacer lo que el morenismo local consideró obligado: salir a defender a los suyos y recordarle al estado que la investidura no alcanza para justificar el arrebato. . .
Pero el fondo del asunto no está solo en la lengua suelta, sino en lo que ocurrió el pasado fin de semana. Según el señalamiento político de Hugo González, no hubo espontaneidad ni desorden casual, sino una operación para meter ruido, provocar violencia y boicotear una manifestación pacífica. La acusación no fue al aire: puso nombre y apellido a funcionarios estatales de primer nivel, dejando bajo la lupa a Santiago De La Peña, Rafa Loera, Mario Mata y Alan Falomir, a quienes atribuyó responsabilidad política en una estrategia que, de confirmarse, retrata a un gobierno más ocupado en reventar protestas que en escuchar ciudadanos. . .

El problema para la administración estatal es que, cuando se mezcla soberbia en el micrófono con operadores en la calle, el mensaje deja de ser político y se vuelve síntoma. Por eso la exigencia ya no es solo bajar el tono, sino explicar quién dio la orden, quién operó el boicot y por qué desde el poder se quiso asfixiar una expresión de inconformidad. Porque una cosa es que a una gobernadora se le suelte la boca, y otra muy distinta es que detrás de esa boca venga todo el aparato a cobrar la factura. . .
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“LA CHINA” FRÍAS Y LA ESCUELA CONVERTIDA EN PASARELA ELECTORAL. . . En Chihuahua ya ni siquiera disimulan. Lo que debía ser un evento oficial para inaugurar una obra educativa terminó convertido en escaparate personal de la diputada Nancy “La China” Frías, quien aprovecha cualquier foro público para promover su imagen como si anduviera en abierta campaña electoral. Porque una cosa es asistir, gestionar o acompañar, y otra muy distinta es colgarse del presupuesto, del acto institucional y de la escuela para venderse políticamente frente a estudiantes, maestros y padres de familia. . .

Lo más grave no es solo el descaro de la legisladora, sino la complicidad con la que Educación y la Sección 8a le permiten colocar lonas y proyectar su figura como si ella fuera la secretaria de Educación. El mensaje es demoledor: las instituciones, que deberían guardar formas, cuidar la neutralidad y respetar los espacios escolares, parecen haberse resignado a servir de utilería para la propaganda de una diputada que se mueve con la confianza de quien sabe que nadie dentro del sistema le va a poner un alto. . .

Y ahí está, otra vez, el retrato de un Chihuahua donde los prianistas actúan como si el gobierno, las escuelas y los eventos públicos fueran patrimonio privado. Verdaderamente vergonzoso, pero sobre todo increíble, que se use una inauguración educativa para inflar egos, colocar imagen y simular liderazgo. Luego se sorprenden del hartazgo ciudadano, cuando ellos mismos se empeñan en confirmar que no gobiernan para todos: gobiernan como si fueran dueños y como si nadie tuviera derecho a reclamarles nada. . .
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CRUZ PÉREZ CUÉLLAR: EL MORENISTA QUE NO PIDE PERMISO PARA MARCAR LA RUTA. . . Mientras en la oposición se esfuerzan por vender la idea de que el tablero político se está moviendo, Cruz Pérez Cuéllar salió a poner sobre la mesa un dato que les amarga el libreto: Morena, dice, mantiene una ventaja de más de 20 puntos rumbo a 2027. Y no lo planteó como deseo, sino como realidad política. En un estado donde el discurso oficial suele inflar percepciones para tapar desgaste, el alcalde juarense decidió hablar desde la lógica más incómoda para sus adversarios: la de las encuestas, el territorio y el pulso real de la calle. . .
Pérez Cuéllar no solo defendió la fortaleza electoral de su movimiento, también desarmó la narrativa de quienes quisieron presentar los bloqueos y el ruido del fin de semana como si fueran prueba de un cambio de época. Su mensaje fue claro: por más maniobra, por más escándalo y por más intento de confusión, la realidad política de Chihuahua no se ha movido como quisieran en el bloque conservador. Dicho en otras palabras, hay quienes siguen creyendo que con propaganda, operadores y declaraciones infladas se puede fabricar percepción; el problema es que la realidad no siempre coopera con el guion. . .

Además, el alcalde aprovechó para contrastar resultados y no solamente discursos: presumió cuentas limpias en la revisión federal, cuestionó faltantes en la administración capitalina y defendió decisiones de gobierno con números, no con eslogan. Ese es justamente el punto que hoy lo coloca en el centro de la conversación: Cruz Pérez Cuéllar no aparece como figura decorativa ni como aspirante tímido, sino como un actor que entiende que en política no basta con caer bien; hay que ocupar espacio, fijar postura y dejar claro, para inquietud de muchos, que en Morena ya hay perfiles que no están dispuestos a pedir permiso para encabezar la ruta. . .
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