3 abril, 2026

LA MORAL AZUL Y SUS SOMBRAS. . .TRANSPARENCIA UNIVERSITARIA BAJO LA LUPA. . .EL GRUPO TABASCO: INDEFENSIÓN NACIONAL Y EL EFECTO CHIHUAHUA. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

LA MORAL AZUL Y SUS SOMBRAS. . . En tiempos donde la política se viste de moral y ética, resulta irónico que dos figuras del PAN estatal, Daniela Álvarez y Xóchitl Contreras, repitan el discurso de honestidad mientras, dicen las pruebas, sus familiares disfrutan de cargos gubernamentales bien remunerados. . .

Mucho se ha hablado de dignidad y transparencia desde sus tribunas, pero la realidad demuestra que el sermón azul parece más bien una cortina para encubrir beneficios propios. Aquí, la doble moral no solo se percibe: se documenta. . .

La bomba la soltó el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, quien en rueda de prensa presentó datos y gráficos que exhiben nombres, puestos y salarios de aquellos que, por pura coincidencia, comparten apellido con las lideresas panistas. El llamado “influenciómetro azul” ilustró cómo el influyentismo y nepotismo no son rumores, sino cifras y cargos: asistentes, directores y asesores, todos bien acomodados y mejor pagados. . .

La exposición pública exigió una revisión seria ante el descarado uso de posiciones políticas para el beneficio familiar, que no solo erosiona la confianza, sino que deja claro que el discurso del PAN se diluye con la primera nómina en familia. . .

¿Y la respuesta de las implicadas? Hasta ahora, silencio absoluto. Ni Daniela Álvarez ni Xóchitl Contreras han ofrecido explicación pública, ni se han abierto procedimientos administrativos para esclarecer el presunto influyentismo. La ausencia de respuestas solo ahonda la sospecha y expone el vacío ético que carcome a quienes prometieron transparencia. . .

¿Será que en la política local la moral se acomoda según convenga? Lo cierto es que mientras no exista rendición de cuentas, la credibilidad panista seguirá perdiendo terreno ante una ciudadanía cada vez más harta de los viejos vicios maquillados de ética nueva. . .

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TRANSPARENCIA UNIVERSITARIA BAJO LA LUPA. . . En tiempos donde la opacidad parece ser la regla en muchas instituciones públicas, el diputado Cuauhtémoc Estrada Sotelo, coordinador del Grupo Parlamentario de morena en el Congreso de Chihuahua, decidió arrojar luz sobre el manejo de los recursos de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH). . .

La petición formal que presentó —para conocer el destino de los ingresos obtenidos por el arrendamiento de inmuebles universitarios— no es un capricho político, sino una respuesta directa a la inquietud de exalumnos, estudiantes y padres de familia que, con justa razón, exigen claridad. ¿Dónde queda la transparencia cuando se trata de recursos públicos y el destino de bienes universitarios?. . .

La negativa de la UACH a entregar la información solicitada, escudándose en una interpretación cuestionable sobre actos de autoridad y derechos de petición, sólo enciende más los focos rojos. ¿Autonomía universitaria o autonomía para eludir la rendición de cuentas? Estrada Sotelo lo dijo claro: respetar la autonomía no significa avalar el secretismo. Los recursos obtenidos por la universidad deben estar al servicio de la comunidad estudiantil, y ocultar los montos y la gestión de los alquileres no sólo genera sospecha, sino que atenta contra el principio básico de transparencia que toda institución pública debe observar. . .

Así las cosas, el coordinador morenista ha anunciado que llevará el asunto al Congreso del Estado, buscando que la UACH responda mediante mecanismos constitucionales. La exigencia de Estrada es más que una demanda personal; es un llamado a fortalecer la confianza en las instituciones educativas. En una época donde la transparencia es moneda de cambio político y social, la UACH está ante una disyuntiva: abrir la puerta a la rendición de cuentas o seguir alimentando la desconfianza de quienes creen que las universidades públicas deben servir y responder a la sociedad chihuahuense sin medias tintas. . .

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EL GRUPO TABASCO: INDEFENSIÓN NACIONAL Y EL EFECTO CHIHUAHUA. . . La renuncia forzada de Adán Augusto López a la coordinación de los senadores de Morena no solo representa la derrota de una figura, sino el principio del eclipse para todo el llamado “Grupo Tabasco” en la política nacional. . . .

Tras el triunfo de Claudia Sheinbaum y la consolidación de Omar García Harfuch, el grupo que alguna vez fue el músculo detrás del poder presidencial queda en franca indefensión. La narrativa oficial intenta maquillar la caída como una encomienda estratégica, pero en los pasillos del Senado y entre los operadores morenistas, se sabe que esto no es un relevo natural: en política, te bajan del ring cuando ya no eres útil. . .

Si la lista de narcopolíticos entregada por Estados Unidos a Claudia incluye en su mayoría tabasqueños, la lectura es clara: se negocia la supervivencia, no el liderazgo. . .

Este desmoronamiento nacional tiene repercusiones directas en estados donde el grupo Tabasco mantenía influencia y alianzas, como Chihuahua. Aquí, los bonos hacia abajo se reflejan en la pérdida de respaldo para la senadora Andrea Chávez y el senador Juan Carlos Loera, quienes construyeron parte de su capital político en la cercanía con Adán Augusto. . .

El cambio de mando en el Senado, con Ignacio Mier como sucesor, no solo apaga protagonismos incómodos, sino que deja a los tabasqueños aislados y sin el blindaje que les daba pertenecer al círculo íntimo del poder. En Morena nadie está por encima del centro, y quienes apostaron todo a una sola corriente, hoy ven cómo el tablero se reorganiza y los deja fuera de juego. . .

En Chihuahua, esto podría traducirse en una merma significativa de influencia política y recursos para los operadores locales ligados al grupo Tabasco. El efecto dominó ya se percibe en la bancada, con resquemores y una visible incertidumbre sobre el futuro de quienes dependían de la protección de Adán Augusto. . .

La gota que derramó el vaso no solo fue la caída del líder, sino el viraje estratégico que deja a los senadores chihuahuenses en tierra de nadie, obligados a redefinir alianzas y a sobrevivir en un nuevo orden donde la lealtad al grupo Tabasco ya no es garantía de poder ni de inmunidad. El tiempo dirá si logran reinventarse o si, como Adán Augusto, serán arrinconados en un movimiento que ya no tolera errores ni protagonismos ajenos al centro del poder. . .

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