Morena abraza al pueblo de Brasil y felicita al compañero Luiz Inácio Lula da Silva por una victoria que llena de esperanza a América Latina y al mundo. Nuestro reconocimiento al Partido de los Trabajadores (PT), a las fuerzas políticas y movimientos sociales que integraron su coalición, y a las mujeres y los hombres que, por amor a su país, se unieron para defender sus conquistas y derrotar a la ultraderecha.
Frente al avance del odio, la exclusión y el autoritarismo, Brasil ha demostrado que los pueblos pueden cambiar el rumbo de la historia. Ningún triunfo de la ultraderecha es inevitable. La esperanza, cuando se organiza, tiene la fuerza para vencer.
Esta victoria pertenece a quienes conocen el valor de sus derechos: a las personas trabajadoras, a las mujeres, a las juventudes y a los pueblos indígenas; a quienes sostuvieron, incluso en los momentos más difíciles, la convicción de que Brasil merece un futuro con justicia y prosperidad compartida.
Ante las dificultades para llegar a las urnas, el pueblo brasileño reafirmó el valor de su participación. Cada voto cuenta. Ninguna voz debe ser silenciada.
Ahí está el significado más profundo de esta jornada: en la decisión de continuar un proyecto al servicio de las mayorías. Porque la democracia echa raíces cuando el bienestar llega a los hogares y se traduce en alimentos en la mesa, acceso a la salud, educación y una vida digna.
Desde México, reafirmamos nuestra fraternidad con Lula y con el pueblo brasileño. Nos hermana la convicción de que la paz se construye con justicia, de que la soberanía no es negociable y de que ninguna potencia ni interés económico puede colocarse por encima de la voluntad popular.
El mandato de las urnas debe respetarse. Corresponde a Brasil decidir su destino, sin presiones extranjeras, amenazas ni tutelajes. Defender esa decisión es defender el derecho de todas las naciones a vivir en libertad.
Hoy, Brasil ilumina el horizonte de América Latina y recuerda al mundo que la lucha por la justicia sigue viva. Los pueblos tienen memoria. Y cuando se organizan, tienen la fuerza para decidir su futuro.


