17 octubre, 2026

CON UN LLAMADO A UTILIZAR EL ARTE PARA CREAR COMUNIDAD CONCLUYÓ EL PRIMER ENCUENTRO DE ARTES CONTRA LAS VIOLENCIAS EN EL CENART

El Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, realizó el “Primer Encuentro de Artes contra las Violencias. Educación y proyectos comunitarios”, donde especialistas, artistas y activistas destacaron la importancia del arte y la cultura como una forma de denuncia para promover una transformación social, ante la violencia que se vive en el país.

Durante la inauguración de este foro, el Coordinador del Cenart, Vicente Jurado López, contextualizó que desde hace varios años ha sucedido un proceso de balcanización en varios municipios y pueblos del país, lo que provocó una serie de violencias que se han exacerbado a lo largo del tiempo.

“Sin embargo, nosotros creemos, pensamos y sabemos –porque lo hemos instrumentado dentro de nuestros campos creativos–, que se puede reestablecer el tejido social. Queremos que este proyecto sea punta de lanza para reflexionar cuál es nuestro papel para reestablecer estos canales de comunicación y de convivencia”, señaló, al tiempo que agradeció el apoyo de la Comisión de Cultura del Congreso del Estado de Sinaloa para la realización de este primer encuentro.

En la primera mesa redonda, “Espacios, colectivos y proyectos culturales”, Marcos Vizcarra del Colectivo Hasta encontrarles, de Sinaloa, apuntó que el arte ha sido una herramienta de resistencia, investigación y memoria en un proyecto que busca dar memoria digna a las personas víctimas de desaparición en la entidad a través de la creación de murales físicos y virtuales, crónicas y de apoyo a las madres buscadoras.

Indicó que los últimos 20 años han sido “muy brutales” para ese estado en el tema de seguridad, derechos humanos y en materia forense. Dijo que, si se suman los casos previos a la “guerra contra el narcotráfico”, iniciada por el expresidente Felipe Calderón, se estaría hablando de más de 13 mil personas desparecidas en Sinaloa. Adicionalmente, señaló que se han encontrado por lo menos 3 mil 700 personas no identificadas en 14 panteones, mientras que en las morgues del Servicio Médico Forense se han registrado poco más de 850 personas no identificadas.

Por su parte, Ignacio Pineda del Foro Alicia en la Ciudad de México, consideró necesario alzar la voz para evitar la normalización de la violencia en nuestro país, toda vez que es la estrategia que utiliza la ultraderecha.

En la segunda mesa, titulada “Las artes como herramientas de inclusión social”, Bruno Velázquez, especialista en Filosofía y Educación de la UNAM, señaló que para construir un mundo libre de violencias es necesario hacer de la gestión cultural un instrumento de construcción de paz.

Además de promover el “artivismo”, que es el activismo político por medio del arte, y democratizar y hacer más incluyente la oferta cultural, para lo cual se debe trabajar desde las bases, en territorio, con infancias, jóvenes y comunidad estudiantil a fin de fomentar la reflexión creativa.

En tanto, Hortensia López Gaxiola, gestora cultural y fundadora del colectivo Tarámari Sinaloense, indicó que la cultura de paz no se hace con discursos sino con acciones y que desde hace 10 años ella trabaja con un grupo indígena que no había sido reconocido por el Estado, una parte de los tarahumaras de Chihuahua, que se quedó en la zona serrana de Sinaloa.

En este contexto, en 2018 surgió el Festival del Niño Indígena que lleva música, danza y títeres a espacios alternativos en toda la entidad, pero que también incentiva a la propia comunidad a conservar sus expresiones culturales y a crear arte a partir de su manera de ver el mundo.

En esta mesa también participó el artista transdisciplinar José Miguel González Casanova, quien advirtió que un mundo sin arte sería “aburridísimo” ya que el arte crea modelos de experiencia que nos permiten comunicarnos con otras realidades y crear identidades que construyen comunidad.

Sin embargo, recordó que estamos inmersos en la cultura occidental que es violenta, a partir de la conquista y el colonialismo que han creado roles de sometimiento en los cuales no somos dueños de nuestra propia realización en el mundo y de nuestra propia historia.

Pablo Rodríguez Lombardo, coordinador de este Primer Encuentro, celebró la realización de esta iniciativa que “nos llena de inquietudes y ganas de seguir construyendo comunidad. La principal enseñanza ha sido la necesidad de crear comunidades y redes de apoyo porque es la única manera de sobreponerse al fascismo, a las políticas de ultraderecha en las que se promueve principalmente el individualismo. Creo que es mucho más importante hoy en día pensar colectivamente, pensar en comunidad”.

El Primer Encuentro de Artes contras las Violencias concluyó con un concierto de Dantor titulado “Ecos de paz: música y palabra en resistencia”, donde Daniel Torres, el vocalista de la agrupación, advirtió que “el arte es una de las voces que realmente nos puede ayudar a unificarnos como humanidad, como sociedades”.

Advirtió que la música no solo está presente en conciertos y festivales, sino también en clínicas y hospitales, ya que esta manifestación tiene una perspectiva médica y posee un enorme potencial para la rehabilitación, la estimulación y el neurodesarrollo como la memoria y la regulación de emociones. Las personas asistentes disfrutaron de temas como Buen viaje amigo, Olas altas y Amigo del sur.

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