16 octubre, 2026

JÁUREGUI CONTRA MARU. . . MARU SE DESLINDA DE RAFA LOERA. . . MORENA TOMA LA TRIBUNA DEL CONGRESO DE CHIHUAHUA. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

JÁUREGUI CONTRA MARU. . . El pleito panista en Chihuahua ya dejó de ser una disputa interna y comenzó a parecer una guerra de lodo con membrete oficial. César Jáuregui, exfiscal y aspirante a la alcaldía capitalina, lanzó su bilis contra Maru Campos por dejar a Marco Bonilla como candidato y, de paso, exhibió la supuesta necesidad de acarrear gente para llenar eventos. El mensaje es tan claro como incómodo: ni entre ellos se tragan, pero eso sí, pretenden vender unidad, democracia y fervor militante mientras se despedazan detrás del escenario. . .

Jáuregui asegura que no cometió delito alguno en el caso del presunto narcolaboratorio de El Pinal, Morelos, y advierte que, si la Federación o el Estado le fincan responsabilidad, la asumirá “con orgullo”. La frase suena desafiante, aunque el orgullo no sustituye a una investigación ni convierte una decisión polémica en acto heroico. Maru Campos confirmó que existe una carpeta compartida por la Fiscalía estatal y la Fiscalía General de la República, relacionada con hechos ocurridos cuando Jáuregui aún encabezaba la representación social. Si las autoridades acreditan responsabilidades, el exfiscal tendrá que responder ante la ley, no ante los aplausos de su grupo político. . .

Mientras tanto, el PAN chihuahuense se consume en su propia hoguera: un bando presume proyecto, otro impone candidaturas y todos invocan a Gómez Morín, Luis H. Álvarez, Francisco Barrio y Francisco Villarreal como si citar a los santos fundadores pudiera ocultar el pleito por el poder. Jáuregui dice que no lo van a doblar; Maru se lava las manos y Bonilla avanza con la candidatura. La ciudadanía observa el espectáculo completo: acusaciones, carpetas, presiones y eventos inflados. La cloaca no está cerrada, apenas le están poniendo reflectores. . .

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MARU SE DESLINDA DE RAFA LOERA. . . Maru Campos salió a poner distancia con Rafael Loera Talamantes: “No tengo nada que ver con Rafael Loera… es un ciudadano como cualquier otro y no tengo ninguna expresión al respecto”. La frase no es precisamente un abrazo diplomático para quien, hasta hace poco, fue cercano a la gobernadora, integrante de su gabinete y esposo de su secretaria particular. En política, cuando alguien pasa de la cercanía al “ciudadano como cualquier otro”, el mensaje suele ser más elocuente que cualquier comunicado. . .

Como lectura política, no como hecho judicialmente acreditado, Loera ha actuado con deslealtad y sus movimientos son interpretados como un intento de “incendiarle el rancho” a la gobernadora: su nombre aparece relacionado con recientes manifestaciones internas del PAN y con señalamientos sobre intentos de influir en el proceso rumbo a 2027. La fotografía con Cruz Pérez Cuéllar circuló como combustible, aunque Maru la desestimó. El punto no es convertir una imagen en prueba, sino entender por qué la gobernadora decidió cortar el hilo antes de que la madeja política terminara enredándola. . .

Campos no parece dispuesta a permitir que esa operación prospere. Mientras deja abierta la posibilidad de buscar una diputación federal para defender a Chihuahua, asegura que hoy está concentrada en el cierre de su gobierno; es decir, mira al futuro sin soltar el presente. La señal es seca: cada quien responderá por sus movimientos y ella no cargará con maniobras ajenas. Porque, en la política de poder, conviene recordar la vieja máxima: “el poder es para poder, no para no poder”. . .

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MORENA TOMA LA TRIBUNA DEL CONGRESO DE CHIHUAHUA. . . La bancada de Morena tomó la tribuna del Congreso del Estado de Chihuahua luego de que la Mesa Directiva, encabezada por Joceline Vega Vargas, negara el uso de la palabra a legisladoras y legisladores morenistas durante el debate de la propuesta presentada por Magdalena Rentería Pérez. La iniciativa plantea que el Instituto Estatal Electoral investigue la organización y el financiamiento de una caravana realizada en Ciudad Juárez, donde mujeres fueron exhibidas sobre tractocamiones como parte de una estrategia de propaganda política contra Morena. Al parecer, para algunos la libertad de expresión sólo funciona cuando habla quien ellos quieren. . .

El coordinador Cuauhtémoc Estrada exigió respeto a la participación legislativa y denunció que la conducción de la sesión derivó en una omisión que terminó por censurar el debate. Junto con sus compañeras y compañeros, rechazó las descalificaciones lanzadas contra María Antonieta Pérez Reyes, a quien el panista Saúl Mireles pretendió reducir con la palabra “show”, como si el trabajo parlamentario pudiera despacharse con una burla. Las diputadas de Morena también señalaron expresiones misóginas atribuidas al secretario de Gobierno, Santiago de la Peña, contra Magdalena Rentería; al exdiputado Gabriel García Cantú contra Jael Argüelles, y al alcalde con licencia Marco Bonilla contra Brenda Ríos por su forma de vestir. . .

La protesta dejó una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿qué tan frágiles son los argumentos cuando necesitan censura, insultos y ataques personales para sostenerse? Morena acusó que no puede hablarse de respeto institucional mientras se normaliza la violencia política contra las mujeres y se utiliza su imagen como mercancía electoral rumbo a 2027. El mensaje de la bancada fue directo: ni la tribuna puede convertirse en territorio de silenciamiento ni las legisladoras deben pagar con descalificaciones el precio de ejercer su cargo. En el Congreso, la política debería discutirse con argumentos, aunque para algunos resulte más fácil atacar a una mujer que responderle. . .

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