Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
GOBIERNO DEL ESTADO: SILENCIO PARA LAS VIUDAS, PREMIOS PARA LOS FUNCIONARIOS. . . Las diez familias de los custodios asesinados durante el motín del CERESO de Ciudad Juárez, en enero de 2023, siguen esperando justicia, indemnización y, al menos, la cortesía elemental de ser escuchadas. Han pasado más de tres años y la respuesta del Gobierno del Estado parece atrapada en el mismo laberinto burocrático donde suelen extraviarse las víctimas: oficios que no resuelven, expedientes que no avanzan y funcionarios que siempre encuentran una nueva explicación para no hacerse responsables. Para las viudas y sus hijos, la tragedia continúa; para la autoridad, aparentemente, sólo queda administrar el silencio. . .
La diputada morenista María Antonieta Pérez Reyes denunció que las familias no han sido indemnizadas ni atendidas por la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, dependencia responsable de los custodios. Según la legisladora, en lugar de sensibilizarse ante la pérdida de diez trabajadores asesinados dentro de un penal bajo responsabilidad estatal, la autoridad optó por litigar contra las propias familias sus demandas de indemnización y daño moral. La ironía es brutal: mientras los deudos siguen contando las ausencias y calculando cómo sobrevivir sin el sustento perdido, los funcionarios cuentan ascensos. Gilberto Loya Chávez, señalado por la diputada por su falta de atención al caso, dejó la Secretaría y fue colocado al frente de la Fiscalía General del Estado. En Chihuahua, al parecer, la incompetencia no se castiga: se recicla y hasta se premia. . .
La reparación del daño para las víctimas vuelve a quedar relegada al sótano de las prioridades oficiales, ese lugar donde el Gobierno del Estado guarda todo lo que le incomoda políticamente. Las diez familias no están pidiendo un favor ni una dádiva, sino justicia por una tragedia que, de acuerdo con la denuncia, pudo haberse evitado con capacitación y medidas adecuadas de seguridad. María Antonieta Pérez aseguró que continuará acompañándolas hasta lograr una respuesta, pero la verdadera obligación no es de la diputada ni de los abogados de los deudos: es del Estado. Y mientras el Gobierno siga sin responder, su silencio tendrá el peso de una confesión política, porque en este caso la omisión también mata, aunque no deje sirenas ni titulares de emergencia. . .
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NO SÓLO EL PRI: TODOS LOS PARTIDOS LLEVARÁN AL TRIBUNAL LOS LINEAMIENTOS DE PARIDAD DEL IEE. . . Lo que comenzó como una inconformidad del PRI contra los lineamientos de paridad de género aprobados por el Consejo Estatal del Instituto Estatal Electoral amenaza con convertirse en una impugnación generalizada. No será únicamente el tricolor quien acuda a los tribunales: todos los partidos políticos preparan sus recursos contra unas reglas que, bajo el argumento de garantizar la paridad, terminan metiéndose hasta la cocina de la vida interna partidista. El IEE parece haber confundido su obligación de organizar elecciones con la tentación de dirigir desde el escritorio quién puede competir y dónde. . .
El punto más polémico es la disposición que obliga a postular exclusivamente fórmulas encabezadas por mujeres en las presidencias municipales de Juárez, Cuauhtémoc, Camargo, Janos y Nonoava, además de la reserva de una fórmula indígena para el Distrito Electoral 22. Nadie discute la necesidad de abrir espacios reales para las mujeres ni de garantizar la representación indígena, pero una cosa es cumplir la Constitución y otra muy distinta imponer criterios que, según los partidos, restringen derechos político-electorales y atropellan sus estatutos. La autoridad electoral quiso resolver la desigualdad a golpe de lineamiento y ahora puede terminar provocando una tormenta jurídica de proporciones electorales. . .

Así, el PRI no estará solo en la fila de inconformes. Todos los partidos impugnarán, porque todos consideran que el IEE cruzó la frontera entre regular la competencia y pretender diseñarla a su gusto. La ironía es que una medida presentada como avance democrático puede terminar uniendo a fuerzas políticas que rara vez coinciden en algo, salvo cuando sienten que les quieren quitar la facultad de decidir a sus candidatos. Ahora serán los tribunales quienes determinen si el instituto actuó con perspectiva de género y apego a la ley, o si simplemente convirtió la paridad en una nueva forma de control político. . .
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CHAPARRO SE APUNTA PARA TODO, PERO PARECE NO DECIDIRSE POR NADA. . . Martín “el Profe” Chaparro volvió a destaparse, ahora como aspirante a la Coordinación Municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua capital, porque en Morena ya sólo falta que se registre para organizar las posadas y repartir las candidaturas. Los llamados fundadores lo presentan como el auténtico representante de la izquierda, “gente del pueblo y para el pueblo”, mientras él recibe el reconocimiento con solemnidad y se acomoda nuevamente en la vitrina de los aspirantes. El problema es que Chaparro parece estar apuntándose a todo lo que se mueve, aunque todavía nadie sabe exactamente a qué quiere llegar. . .
Un día aparece como posible candidato, otro como dirigente, después como referente ideológico y, cuando la coyuntura lo permite, como voz autorizada para analizar hasta la política internacional. Habla de Brasil, de la ultraderecha, de Estados Unidos y de la defensa de los gobiernos progresistas, pero cuando se trata de aterrizar su propia aspiración, el discurso se vuelve una nube de posibilidades. Se registra, se destapa, acepta apoyos y deja la puerta abierta, como si su estrategia consistiera en lanzar anzuelos a todos los cargos disponibles para ver cuál termina mordiendo. . .

La política, sin embargo, no es una tómbola de reflectores ni un concurso para medir quién logra más titulares. Chaparro parece empeñado en mantenerse vigente, aunque todavía no define si busca la alcaldía, la coordinación municipal, una candidatura o simplemente que nadie olvide que sigue en la escena. Tal parece que quiere llamar la atención antes de tener claro qué quiere representar, y en ese afán corre el riesgo de convertirse en candidato de todo y competidor de nada: mucho registro, mucho discurso y, hasta ahora, ningún golpe certero sobre la mesa. . .
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