Lenguas, sonoridades y ritmos fueron protagonistas de una nueva jornada del 54 Festival Internacional Cervantino, con actividades diversas como pasacalles, canto gregoriano, presentaciones de DJ, propuestas de danza y rap maya.
Organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Circuitos y Festivales, en colaboración con el Gobierno del Estado de Guanajuato, el 54 FIC abrió el telón para la presentación del DJ francés Hervé y la danza urbana de la compañía MazelFreten.
Ayer, 8 de octubre, en Los Pastitos, como parte de la programación de Francia, país invitado del 54 FIC, Hervé y la compañía MazelFreten motivaron al público al movimiento, a través del sonido y coreografía. La sinergia entre artistas y asistentes desató una energía colectiva que inundó la noche; un fuego —como lo denominó Hervé durante la conferencia de prensa— indispensable para generar una conexión genuina, sin barreras de idioma.
MazelFreten cautivaron al público del festival al contagiar la energía de baile y libertad. La sensación de haber asistido a un concierto o a una fiesta se reveló como otra forma de resiliencia en una noche de electro dance.
Debit
Una colisión entre sensibilidad académica y estética futurista llegó al escenario de Los Pastitos con la artista méxico-estadounidense Debit, quien, con una puesta en escena hipnótica, construyó un paisaje que trasladó a ritmos tensos y texturas industriales.
Formada en arte multimedia, la compositora, productora y DJ creó una narrativa sonora apoyándose en las artes visuales, la moda y el performance, en un programa que comenzó con mezclas de guaracha y tribal que mezcló precisión tecnológica con caos emocional.
En una transformación, la DJ exploró en el escenario de Los Pastitos las fricciones entre cuerpo, género, deseo e identidad.
Coro del Teatro del Bicentenario
En una equilibrada fusión de voces solistas, violonchelo y órgano, el Coro del Teatro del Bicentenario interpretó Tantum Ergo, Op. 10 y el Réquiem Op. 9, de Maurice Duruflé, en el Templo de la Compañía, presentación que vinculó tradición litúrgica y lenguaje moderno.
Con la dirección de Betania López y el acompañamiento al órgano de Abraham Alvarado, la violonchelista Cintia Presa y las voces solistas de la mezzosoprano Andrea Pancardo y el barítono Daniel Cerón, el Coro acercó al público a la obra del compositor francés en una velada que conjugó el rigor técnico con la expresividad de sus intérpretes.
El conjunto compartió la riqueza armónica del siglo XX, a través de una de las obras corales más conmovedoras del impresionismo francés.
Osian Meilir
Con su propuesta de danza callejera Qwerin, el coreógrafo, performer y director Osian Meilir recorrió las calles de Guanajuato. A partir del encuentro entre el baile tradicional de Gales y la intención de celebrar la búsqueda de identidad en la comunidad queer, la propuesta articula una reflexión sobre su convivencia con las manifestaciones culturales.
En su llegada a Guanajuato, Qwerin estableció un diálogo con una cultura distinta, un público que le acompañó desde la Plaza Allende hasta el Teatro Juárez. La aparición de los bailarines irrumpió la cotidianidad de la capital guanajuatense y convirtió el paso de las y los transeúntes en una coincidencia fortuita con la danza.
El recorrido, que fue sumando adeptos, concluyó con la participación activa de los públicos, que se sumaron con los bailarines en un cierre lleno de alegría. A través de la danza, Qwerin y sus participantes se apropiaron de la calle y la convirtieron en un espacio de convivencia comunitaria.
Pat Boy con Báat Paax
El rapero quintanarroense Pat Boy se presentó en Casa FIC – Trasnoche haciendo gala de las rimas en maya que caracterizan su producción. Acompañado por el DJ Báat Paax, el músico interpretó piezas como como Vida mayas, Dilo y Territorio maya.
Para contextualizar a su audiencia y acercar nuevos seguidores a la riqueza del mundo maya, el artista explicó la pronunciación y el significado de algunas palabras de su propuesta musical. Sin importar el frío, el público bailó y respondió a la energía del artista, quien, entre aplausos, dejó en claro que la música también es resistencia cultural.
El concierto cerró con un emotivo intercambio entre el intérprete y las y los asistentes, quienes no dudaron en corear los ritmos urbanos fusionados con la riqueza de la tradición oral maya. Con su presencia en el FIC, el proyecto reafirmó el valor del rap como una herramienta para reivindicar la identidad y llevar el orgullo de las raíces mayas a nuevos escenarios.


