El recibo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) puede subir sin que hayas comprado nuevos electrodomésticos. En ocasiones, el cambio se explica por más horas de uso, temperaturas elevadas, equipos con baja eficiencia energética o una combinación de aparatos que permanecen encendidos durante buena parte del día. El problema es que solemos prestar atención a los equipos grandes y olvidamos que el consumo también depende de cómo los utilizamos.
La Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee) advierte que el gasto eléctrico de los aparatos depende de su eficiencia, potencia y tiempo de funcionamiento. Además, la tarifa doméstica puede cambiar si tu consumo promedio supera el límite establecido para tu localidad.
Si tienes aire acondicionado en casa, comienza por revisar cuántas horas lo mantienes encendido y a qué temperatura lo configuras. La CFE reconoce que el uso de ventiladores, aire acondicionado y otros equipos de enfriamiento puede incrementar el consumo doméstico en las temporadas de calor. Por esa razón, durante el verano existen tarifas específicas para determinadas localidades que amplían temporalmente los rangos de consumo subsidiados.
No significa que cualquier hogar con aire acondicionado recibirá automáticamente una factura más cara. El resultado depende de la potencia del equipo, su eficiencia, las condiciones de aislamiento de la vivienda y las horas de funcionamiento. Sin embargo, si lo utilizas durante gran parte del día, conviene revisar su consumo antes de buscar otras explicaciones.
La Conuee recomienda considerar el aislamiento térmico y el mantenimiento de los sistemas de acondicionamiento de aire. Si el inmueble deja escapar el aire enfriado, el equipo necesita trabajar más tiempo para mantener la temperatura.
El refrigerador merece una revisión distinta porque funciona durante muchas horas y no puedes apagarlo cada vez que sales de casa. La Conuee lo identifica entre los aparatos que más consumen electricidad en el hogar y recomienda revisar el estado de los empaques, la temperatura y la ventilación alrededor del equipo.
Si tu refrigerador tiene muchos años, comprueba también su etiqueta de eficiencia energética y su estado mecánico. No necesitas comprar uno nuevo de inmediato, pero sí evitar que una puerta mal sellada, una parrilla sucia o una ubicación inadecuada incrementen su esfuerzo.
La potencia de un aparato y el tiempo que lo utilizas pueden importar más que su tamaño físico. La Conuee explica que los equipos que transforman electricidad en calor, como la plancha y el tostador, pueden consumir cantidades importantes de energía durante su funcionamiento. El tostador normalmente permanece encendido pocos minutos, mientras que planchar varias prendas puede llevar mucho más tiempo.
Por eso, revisa los aparatos de resistencia eléctrica que utilizas para cocinar, calentar agua, secar ropa o planchar. Algunos pueden demandar bastante potencia, aunque no todos permanezcan encendidos durante periodos prolongados.
Una práctica útil consiste en agrupar tareas. En lugar de encender la plancha varias veces al día para una sola prenda, puedes planchar varias juntas. Si tienes secadora eléctrica, revisa si realmente necesitas utilizarla en cada carga o si parte de la ropa puede secarse al aire libre.
También evita dejar equipos generadores de calor funcionando más tiempo del necesario. La Conuee recomienda apagarlos antes de terminar ciertos procesos para aprovechar el calor acumulado, siempre que las instrucciones del fabricante y las condiciones de seguridad lo permitan.
No se trata de prohibir el uso de estos aparatos. Se trata de identificar aquellos que trabajan con alta potencia y que, por costumbre, terminas utilizando durante más tiempo del necesario.
El gasto de electricidad no depende exclusivamente del aparato. También debes revisar la tarifa que aparece en tu recibo y el nivel de consumo registrado.
La CFE establece que un servicio doméstico se considera de alto consumo cuando su promedio mensual supera el límite definido para la localidad. El cálculo se realiza mediante un promedio móvil de los últimos 12 meses. Los límites son diferentes según la tarifa doméstica: por ejemplo, 250 kWh al mes para la tarifa 1, 300 para 1A, 400 para 1B y 850 para 1C. Las tarifas 1D, 1E y 1F tienen otros límites.
Eso significa que un recibo elevado no se explica necesariamente por un cambio puntual en el precio de la electricidad. También puede deberse a un aumento prolongado del consumo que te acerque al límite de alto consumo aplicable a tu localidad.
Revisa los kWh registrados en tu recibo actual y compáralos con periodos anteriores. La CFE permite consultar y descargar el recibo desde sus canales oficiales, incluida la aplicación CFE Contigo.
Después identifica los equipos que más tiempo utilizan electricidad y ajusta sus hábitos de uso. No supongas que todos los aparatos consumen lo mismo ni que un electrodoméstico pequeño es necesariamente más eficiente que uno grande.
La estrategia más práctica consiste en revisar primero el aire acondicionado y el refrigerador, después los aparatos que generan calor y finalmente los equipos que permanecen encendidos durante muchas horas.
Un recibo CFE más alto no siempre se resuelve comprando aparatos nuevos. En ocasiones, medir el consumo, mejorar el mantenimiento y modificar hábitos puede ser el primer paso para controlar el gasto sin comprometer la comodidad de tu hogar.


