Cruz Pérez Cuéllar retó a PAN y PRI a seguir llamándolo “narco político”, una acusación que debe atribuirse exclusivamente a los señalamientos de esos partidos y no presentarse como un hecho probado. “Tengan cuidado con lo que dicen”, advirtió el morenista, quien rechazó esas imputaciones por considerarlas infundadas. El mensaje fue directo: no está dispuesto a dejar que sus adversarios conviertan la descalificación en una sentencia política.
El dirigente afirmó que no permitirá acusaciones contra él, su familia y sus hijos. Y endureció todavía más la postura al sostener que el tema va más allá de la elección: dijo que no lo soltará mientras viva. La frase revela que, para Cruz, la disputa ya no es sólo electoral, sino una confrontación de largo aliento contra quienes, desde PAN y PRI, han colocado sobre la mesa esos señalamientos.
Cuestionó también la propaganda panista que muestra un ataúd junto a la frase “…y Morena es lo mismo”. Para Cruz Pérez Cuéllar, ese recurso resume una estrategia de contraste agresivo, pero también expone la pobreza de un debate que pretende resolver con imágenes fúnebres lo que debería discutirse con argumentos. En ese terreno, afirmó que Morena es la principal fuerza política y señaló que el PT aparece con 1% en las encuestas que le presentaron, sin presentar ese dato como una medición independiente.
En paralelo, habló de construir unidad con Andrea Chávez y con los aliados, una tarea que exige algo más que consignas: coordinación política, estructura y capacidad de diálogo. También sostuvo que el PAN tiene derecho a realizar actividades en Ciudad Juárez, aunque cuestionó que para hacerlo necesite trasladar personas desde Chihuahua. El reproche apunta a la logística de sus adversarios, no a negarles su derecho a participar políticamente.
Como siguiente movimiento, Cruz Pérez Cuéllar anunció una operación territorial para visitar los 67 municipios de Chihuahua rumbo a 2027. El plan, según expuso, tendrá como ejes la unidad, la construcción de estructura territorial y el diálogo con la sociedad. En una contienda que apenas empieza a delinear sus trincheras, el mensaje es inequívoco: responderá a sus adversarios en el terreno político, pero también buscará convertir la presencia territorial y la cohesión de sus aliados en su principal argumento.


