La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que sostendrá un encuentro breve con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en el aeropuerto estatal, durante su visita a Ciudad Juárez. La mandataria federal dejó claro que no participará en todas las actividades planteadas por la gobernadora, reduciendo el acercamiento a un encuentro protocolario y descartando, por ahora, una agenda amplia de trabajo conjunto. La decisión representa un mensaje político contundente: habrá diálogo institucional, pero no una concesión a las presiones del gobierno chihuahuense.
Sheinbaum reconoció públicamente que existen “diferencias muy importantes” entre ambas administraciones, particularmente en asuntos de seguridad nacional y en la coordinación derivada de operativos realizados en Chihuahua con participación de agentes extranjeros. Con esta declaración, la presidenta confirmó que la relación con Maru Campos atraviesa una etapa de tensión política y operativa, en la que la Federación no está dispuesta a pasar por alto decisiones ni posturas del gobierno estatal que considera delicadas para la seguridad del país.
En la carta enviada, Campos pidió recibir personalmente a Sheinbaum, convocarla a una sesión de la Mesa de Seguridad en la Torre Centinela y abrir una mesa de trabajo sobre temas prioritarios como el agua y la exportación ganadera. Sin embargo, la respuesta presidencial fue fría y limitada: un encuentro rápido en el aeropuerto, lejos de la agenda política que pretendía impulsar la gobernadora. La señal es inequívoca: frente a la confrontación y las diferencias en seguridad, Palacio Nacional mantiene la distancia y no está dispuesto a convertir la visita a Chihuahua en una plataforma para Maru Campos.


