Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
EL CUMPLEAÑOS QUE DESTAPÓ LA CARGADA: PALACIO DE GOBIERNO YA ELIGIÓ A SU CANDIDATO. . . No hay vuelta de hoja ni medias tintas: Santiago de la Peña es el ungido de Palacio de Gobierno para la alcaldía de Chihuahua capital, y quien no lo quiera ver es porque se niega a aceptar la realidad del poder. El pretexto fue celebrar el cumpleaños del actual Secretario General de Gobierno, pero el verdadero mensaje lo escribió con letras mayúsculas Gilberto Loya, el Secretario de Seguridad Pública Estatal, quien le organizó un evento faraónico con más de 4 mil asistentes. Que si fueron obligados, que si eran empleados de la dependencia, que si corrió el rumor de siempre… da igual. El despliegue de músculo político ahí está, innegable, contundente, y con el sello inconfundible de quien realmente manda en esta entidad. . .
La pregunta no es si hubo o no presión para llenar el evento —eso ya es parte del folclor político chihuahuense—, sino qué significa que sea precisamente Loya quien mueva la maquinaria estatal para posicionar a De la Peña. La respuesta es simple y brutal: Maru Campos ya dio luz verde, y cuando la gobernadora da luz verde, todo el gabinete se alinea como soldaditos de plomo. No importa si algunos secretarios tenían otros planes o preferencias; en política estatal, quien no entiende las señales termina fuera del juego. Y esta señal no necesita traducción simultánea. . .

Así que el mensaje para los demás aspirantes blanquiazules es claro como el agua: la decisión ya está tomada en las alturas del poder. Pueden seguir haciendo sus recorridos, sus reuniones vecinales y sus promesas de campaña, pero la maquinaria estatal ya echó a andar con un solo nombre en la boleta. Santiago de la Peña avanza con el respaldo de quien realmente importa en Chihuahua, y este cumpleaños con 4 mil invitados no fue más que el destape oficial, aunque algunos todavía se empeñen en no verlo. En política, como en la vida, hay que saber leer entre líneas, y estas líneas gritan un solo nombre. . .
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EL PRIAN QUE “NO EXISTE” SE PASEA EN LA CNC. . .Mientras el PAN jura a nivel nacional y estatal que no habrá alianza con el PRI, la realidad política vuelve a reírse del discurso. Marco Bonilla, virtual candidato panista a la gubernatura de Chihuahua, apareció muy cómodo en el Congreso Estatal 2026 de la Confederación Nacional Campesina, un espacio históricamente priista, encabezado por Roberto Arturo Medina Aguirre y por Alejandro Domínguez, presidente estatal del PRI. La escena no necesita demasiada traducción: donde el discurso dice ruptura, la fotografía sugiere coqueteo; donde la dirigencia presume distancia, el aspirante aparece haciendo antesala en terreno tricolor. . .
El asunto no es menor, porque en política los gestos pesan tanto como los discursos, y a veces pesan más. Bonilla no llegó a una reunión ciudadana cualquiera ni a un foro neutral sobre el campo; llegó a un evento con sello, estructura y aroma priista. Mientras tanto, el PAN intenta vender la idea de que camina solo, impoluto, sin cargar con el viejo equipaje del PRI. Pero cada saludo, cada foto y cada aplauso en esos escenarios termina alimentando la sospecha de que la famosa separación es más teatral que real, más boletín que convicción, más cálculo electoral que definición ideológica. . .

La pregunta queda servida con toda su incomodidad: ¿esta aparición fortalecerá a Marco Bonilla o terminará cobrándole factura entre panistas que aún creen en la promesa de no mezclarse más con el PRI? O quizá la explicación sea más simple y más cruda: Daniela Álvarez y Jorge Romero ya cambiaron de parecer, aunque todavía no encuentren la forma elegante de decir que la alianza PRIAN sí va. Porque si el PAN insiste en negar el pacto mientras su figura más visible en Chihuahua se placea en casa priista, entonces el problema ya no es de estrategia, sino de cinismo mal coordinado. . .
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MONTIEL DESTROZA A MARU CAMPOS. . . La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, no se anduvo con rodeos y le bajó los humos a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, tras sus declaraciones en el programa La Otra Verdad de Lourdes Mendoza. Con un mensaje directo y sin concesiones en la red social X, Montiel le recordó a “Maru” Campos su origen político: el calderonismo que declaró la guerra fallida contra el narco y llenó de sangre al país. “Es lógico que no te sientas representada por este gobierno”, le espetó la dirigente guinda, añadiendo sin titubeos: “eres una traidora a la patria que violó nuestra soberanía”. El golpe fue certero y sin anestesia, dejando claro que las poses de víctima de la gobernadora panista no colarán en el tablero político nacional. . .
Pero Montiel no se quedó ahí. Le puso el dedo en la llaga más dolorosa: la crisis de violencia que devora a Chihuahua bajo el mando de Campos. Con datos duros, la líder morenista le recordó que su estado es la tercera entidad con más homicidios dolosos del país, exhibiendo la profunda incongruencia de una gobernadora que habla de “muerte” frente a las cámaras mientras evade sus responsabilidades. “La paz se construye con presencia territorial, inteligencia y justicia social; no con retórica”, sentenció Montiel, desnudando el fracaso de una administración que prefiere culpar al gobierno federal antes que asumir su propia incompetencia en materia de seguridad. . .

El remate fue demoledor cuando Montiel defendió la consigna “Llegamos todas” frente al intento de Campos por descalificarla. La presidenta de Morena acusó a la gobernadora de reducir una conquista histórica y colectiva de millones de mujeres a un berrinche individualista. “Reducir esa conquista a que tú no te sientas representada es convertir el ‘todas’ en ‘yo'”, le espetó, marcando la diferencia entre un proyecto que construye justicia e igualdad y otro que solo defiende los privilegios del pasado. Con esta respuesta contundente, Montiel dejó claro quién manda en el debate político nacional y puso a Campos en su lugar: el de una gobernadora cuestionada, heredera de un proyecto fracasado y ajena a las verdaderas luchas del pueblo mexicano. . .
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