5 agosto, 2026

MARU CAMPOS Y EL VIEJO LIBRETO DE LA VÍCTIMA PROFESIONAL. . . CRUZ PÉREZ CUÉLLAR Y EL MÚSCULO TERRITORIAL. . . PAN FIRME, PRI AL BORDE DEL LLANTO Y LA ALIANZA QUE SE DESHACE ANTES DE NACER. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

MARU CAMPOS Y EL VIEJO LIBRETO DE LA VÍCTIMA PROFESIONAL. . .Maru Campos vuelve a colocarse en el centro del escenario con el gesto conocido: el de quien se dice perseguida, agraviada, acorralada por fuerzas oscuras, como si la política fuera un accidente que le ocurre y no un terreno que eligió habitar con todas sus consecuencias. Sus declaraciones sobre la FGR y las denuncias por amenazas buscan instalar una idea cómoda: que todo lo que la rodea responde a una ofensiva injusta, a una maquinaria de intimidación, a un complot diseñado para lastimarla. La ironía es evidente: la gobernadora parece sorprenderse de que el poder tenga costos, expedientes, preguntas y responsabilidades. . .

El problema no es que denuncie amenazas; cualquier señal de riesgo debe investigarse. El problema es el uso político del agravio, esa tentación de convertir cada cuestionamiento en persecución y cada investigación en vendetta. Campos pretende aparecer como víctima de circunstancias inexplicables, como si la memoria pública no existiera y como si las instituciones sólo fueran legítimas cuando la aplauden. La FGR, en su discurso, no aparece como una instancia que deba aclarar hechos, sino como un villano útil para reforzar una narrativa: la de una mandataria incomprendida, atacada y siempre al borde del martirio. . .

Pero la política no se sostiene con lágrimas de utilería ni con indignación selectiva. Si hay amenazas, que se investiguen; si hay denuncias, que se atiendan; si hay responsabilidades, que se expliquen. Lo que no puede exigirse es impunidad emocional: esa coartada en la que quien gobierna pretende ser intocable porque se declara perseguido. Maru Campos parece apostar otra vez por el papel de víctima, como si no supiera por qué le pasan las cosas. Tal vez el punto es precisamente ese: en política, muchas veces las cosas no “pasan”; se construyen, se provocan y luego se pagan. . .

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CRUZ PÉREZ CUÉLLAR Y EL MÚSCULO TERRITORIAL. . .

Cruz Pérez Cuéllar no está jugando a la política de salón. Mientras otros aspirantes se dedican a calentar sillas y a negociar en lo oscurito, él puso sobre la mesa lo único que no se puede falsificar: un millón de puertas tocadas, 8 mil kilómetros de asfalto y terracería recorridos, y una presencia real en 35 municipios que ningún rival puede igualar. Los números no mienten y la calle no perdona. En 45 días construyó lo que otros no han logrado en años: un despliegue territorial que deja en evidencia quién tiene estructura de verdad y quién solo tiene discurso. Este no es un ejercicio de relaciones públicas, es una demostración de fuerza política en estado puro. . .

Sabedor del trabajo monumental que ha ejecutado y confiado en que los resultados de la encuesta reflejarán ese esfuerzo territorial, Cruz ya mira hacia adelante con la claridad de quien sabe que ganó la batalla del terreno. Su mensaje es contundente y estratégico: la próxima etapa será sumar a las mejores mujeres y los mejores hombres para arrasar en junio del 2027, sin importar si vienen de las filas de Martín Chaparro, de Andrea Chávez o incluso de otros partidos. Esa visión incluyente no es debilidad, es inteligencia política: Cruz entiende que para gobernar Chihuahua se necesita más que una tribu, se necesita un ejército. Y ese ejército se construye con quienes están dispuestos a trabajar por la Cuarta Transformación, no con quienes solo buscan acomodarse en la nómina. . .

Lo que Cruz demostró con este despliegue es que, en política, como en la guerra, gana quien domina el territorio. Mientras sus adversarios siguen apostando a las encuestas de escritorio y a los acuerdos cupulares, él ya sembró presencia en cada rincón del estado, escuchó a los sectores productivos que el gobierno estatal abandonó y activó una maquinaria que no se detiene. La pregunta ya no es si Cruz tiene posibilidades, sino cuánto tardarán los demás en aceptar que la batalla territorial ya tiene dueño. Chihuahua no se gana con promesas, se gana con presencia. Y en eso, Cruz Pérez Cuéllar no tiene competencia. . .

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PAN FIRME, PRI AL BORDE DEL LLANTO Y LA ALIANZA QUE SE DESHACE ANTES DE NACER. . .Mientras en el PAN cierran filas, ordenan la casa y avanzan con la frialdad de quien sabe que lleva ventaja, en el PRI estatal el discurso ya suena más a lamento que a estrategia. Alex Domínguez, dirigente tricolor en Chihuahua, prácticamente confirmó que no hay diálogo real para construir una alianza con Acción Nacional y, casi llorando políticamente, admitió que el PAN ya está desarrollando candidatos en prácticamente los 67 municipios. “Hay que ser claros, ellos están cerrando las puertas”, dijo el priista, como si apenas descubriera que en política las puertas no se ruegan: se abren con votos, estructura y utilidad electoral. . .

Domínguez insistió en que lo que más le conviene al estado es una alianza fuerte, aunque de inmediato intentó recomponer el gesto afirmando que el PRI está construyendo mejor hacia el futuro. La frase, por supuesto, suena heroica si se lee despacio, pero en el fondo revela otra cosa: el viejo partido que antes repartía candidaturas ahora espera invitación en la antesala. Y mientras el tricolor reclama diálogo, el PAN parece haber elegido una ruta más sencilla y brutal: caminar solo, medir su fuerza y dejar que el PRI entienda, sin demasiada pedagogía, que las alianzas no se decretan desde la nostalgia. . .

En ese contexto, la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, dejó claro que el partido todavía no ha emitido convocatoria ni existe calendario oficial para definir la candidatura a la gubernatura de Chihuahua rumbo al proceso electoral de 2027. Explicó que primero se atenderá el proceso relacionado con las diputaciones federales y después vendrá la selección de la candidatura al Gobierno del Estado, considerando además los criterios de paridad de género. Sobre las versiones de un grupo de empresarios que estaría levantando encuestas para medir perfiles, Álvarez dijo desconocer quiénes participarían en esos ejercicios. Traducción política: el PAN no tiene prisa, no se despeina y no parece dispuesto a cargar con un PRI que hoy pide alianza, pero suena más preocupado por no quedarse fuera de la boleta que por construir un proyecto ganador. . .

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