21 julio, 2026

¿A QUIÉN DEFIENDE LA CEDH?. . . LONDRES, VIÁTICOS Y CUENTOS DE INVERSIÓN. . . LOS 132 MILLONES PERDIDOS EN EL BASURERO DE BONILLA. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

¿A QUIÉN DEFIENDE LA CEDH?. . . Apenas el 18 de junio, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Chihuahua presumía en sus redes oficiales un encuentro de su presidenta, Ada Miriam Aguilera, con Ruth Sánchez y otros personajes de la misma órbita ideológica, presentado como un supuesto espacio de diálogo para fortalecer vínculos y promover una cultura de respeto, inclusión y defensa de los derechos humanos. Poco más de un mes después, cuando la misma Sánchez fue señalada por declaraciones que revictimizan a Marisela Escobedo y golpean la memoria de una de las figuras más dolorosas y emblemáticas de la lucha por justicia en Chihuahua y México, la CEDH tuvo la oportunidad de demostrar independencia. No lo hizo. Eligió el lenguaje tibio, el comunicado de trámite y la prudencia selectiva. . .

El agravio no está solo en lo que Ruth Sánchez dijo; está también en lo que la CEDH decidió callar. El organismo que tendría que nombrar la revictimización, la discriminación y la violencia simbólica contra una defensora asesinada, evitó mencionar a la agresora, evitó precisar la conducta que condenaba y evitó colocarse del lado de la memoria de Marisela. Esa omisión no es neutralidad: es protección política disfrazada de institucionalidad. Cuando una comisión de derechos humanos se vuelve incapaz de llamar por su nombre a la violencia, deja de ser dique y se convierte en coartada. Y cuando quien la preside mide sus palabras para no incomodar a quienes antes recibió con alfombra institucional, la pregunta deja de ser retórica. . .

¿A quién defiende la CEDH? ¿A la memoria de Marisela Escobedo o a quienes buscan ensuciarla desde la comodidad de la propaganda? ¿A las víctimas y a sus familias, o a los pactos, simpatías y compromisos que rodean a su presidencia? Su designación ya nació entre cuestionamientos por presuntos vínculos partidistas y señalamientos sobre su independencia; ahora, su silencio calculado confirma lo que muchos temían: que la institución encargada de defender derechos puede terminar subordinada a intereses políticos y grupos de presión. La memoria de Marisela no necesitaba un comunicado vacío; necesitaba una defensa clara, frontal y sin cobardías. Pero la CEDH prefirió cuidar nombres, suavizar violencias y administrar el escándalo. Y en derechos humanos, quien se esconde detrás de las formas termina siempre del lado equivocado de la historia. . .

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LONDRES, VIÁTICOS Y CUENTOS DE INVERSIÓN. . .La gobernadora María Eugenia Campos Galván volvió a posar desde Londres, Inglaterra, con el viejo libreto de siempre: anunciar inversiones, hablar de empleos “de alto valor” y vender como hazaña internacional lo que en realidad parece más bien turismo político con cargo al discurso oficial. Esta vez, desde la Feria Aeroespacial Farnborough 2026, presumió una inversión de 80 millones de dólares de ATI y la promesa de 230 empleos para Chihuahua capital. El detalle incómodo —ese que no cabe en la foto ni en el boletín sonriente— es que no se trata propiamente de una llegada inédita, sino de una ampliación vinculada a ATI, empresa ya instalada en el Parque Industrial Bafar Norte; es decir, otra vez el gobierno envolviendo como estreno lo que huele más a reciclaje propagandístico que a conquista económica. . .

Porque mientras Maru presume aviones, pabellones y apretones de mano en Reino Unido, los números aterrizan con menos glamour: la Inversión Extranjera Directa en Chihuahua cayó de 1,961.5 millones de dólares en 2023 a 1,065.6 millones en 2025, de acuerdo con datos atribuidos a la Secretaría de Economía; y al corte de junio de 2026 el estado registra 1,825 empleos formales menos que en diciembre de 2022, según cifras del IMSS. Dicho en cristiano: se viaja más, se presume más, se gasta más imagen, pero hay menos inversión y menos plazas registradas que cuando arrancó la narrativa triunfalista. Así que la cantaleta de los “50 mil empleos de alto valor” ya no suena a informe de gobierno, sino a número de ilusionismo administrativo: mucho humo, mucha alfombra, mucha maleta, pero la realidad laboral no aparece por ninguna parte. . .

Y como si el viaje necesitara coro, en la comitiva también aparecen los turistas políticos de temporada: Luis Rivera Campos, rector de la UACH y primo de la gobernadora, famoso por su facilidad para convertir la agenda pública en itinerario internacional; y René Chavira, suplente de Marco Bonilla, que todavía no es alcalde y ya parece ensayar el arte fino de cobrar viáticos como si tuviera despacho propio. La pregunta no es si Chihuahua necesita inversión; claro que la necesita. La pregunta es cuántos boletos de avión, cuántas fotos en ferias extranjeras y cuántos acompañantes de lujo hacen falta para aceptar lo evidente: que el gobierno viaja con pretexto de atraer empleos, pero los datos oficiales le regresan el pasaporte sellado con una sola palabra: fracaso. . .

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LOS 132 MILLONES PERDIDOS EN EL BASURERO DE BONILLA. . .El Congreso del Estado aprobó por unanimidad el punto de acuerdo impulsado por la diputada de Morena, Brenda Ríos Prieto, para exigir al Ayuntamiento de Chihuahua que informe, con documentos y no con saliva oficial, dónde quedaron los 132 millones de pesos autorizados para el proyecto del relleno sanitario. La pregunta no es menor: se trata de deuda pública, dinero que terminarán pagando las y los chihuahuenses, mientras el gobierno de Marco Bonilla presume eficiencia, modernidad y buen manejo, pero cuando se le pide explicar el destino del recurso, la transparencia aparece con la misma puntualidad que sus grandes soluciones: tarde, incompleta y envuelta en propaganda. . .

La historia viene desde diciembre de 2021, cuando el Congreso autorizó al Municipio contratar hasta 132 millones de pesos para construir un nuevo relleno sanitario; después, en 2023, se modificó el destino de esos recursos para aplicarlos en la ampliación del relleno actual, el llamado Complejo Ambiental y acciones de remediación. Dos años después, lo único que creció con claridad fue la nube de dudas. ¿Cuánto se contrató? ¿Cuánto se ejerció? ¿En qué obra exacta terminó cada peso? ¿Qué avances físicos y financieros existen? Bonilla y sus achichincles administrativos han convertido la rendición de cuentas en una coreografía de evasivas: mucho anuncio, mucha foto, mucho discurso verde, pero poca evidencia concreta para una ciudad que sigue esperando respuestas. . .

Por eso el exhorto aprobado no es un trámite más: es una radiografía incómoda de una administración que presume orden mientras esconde expedientes, presume futuro mientras arrastra pendientes y presume transparencia mientras necesita que el Congreso le recuerde que el dinero público no es caja chica de ningún alcalde ni botín de sus operadores. Brenda Ríos puso el dedo donde más les duele: en los documentos, en las cifras, en las auditorías y en la obligación de demostrar, no de declamar. Si los 132 millones fueron bien usados, que lo prueben. Si no, que dejen de administrar el silencio como si fuera política pública. Chihuahua no necesita más boletines triunfalistas; necesita saber dónde está cada peso. . .

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