- El estado registra un avance económico de apenas 0.99%, lejos de la meta nacional de 4.5% anual, mientras persisten rezagos en proveeduría local, innovación e infraestructura estratégica.
- La economía estatal se mantiene a flote por la inercia del sector maquilador, pero sin una política pública capaz de convertir el nearshoring en desarrollo interno.
Estancamiento económico frente a una oportunidad histórica
Chihuahua llega a la recta final de la administración de María Eugenia Campos Galván con un crecimiento económico que queda muy por debajo de su potencial. De acuerdo con el análisis base, el estado registró un crecimiento trimestralizado de apenas 0.99%, mientras que el promedio quinquenal ronda el 2.49%, cifras alejadas de la meta óptima de 4.5% anual planteada para las entidades federativas.
Aunque Chihuahua conserva ventajas geográficas, industriales y laborales, el bajo dinamismo revela una economía sostenida principalmente por la inercia del sector privado y de la industria maquiladora. El problema central, señalan los datos revisados, no es la ausencia de actividad productiva, sino la falta de una estrategia estatal que convierta esa actividad en crecimiento sostenido, innovación y mejores empleos.
El modelo maquilador no derrama suficiente valor local
Uno de los puntos más sensibles es la limitada integración de proveedores locales a las cadenas globales de valor. El documento señala que entre 96% y 98% de los componentes, materias primas, maquinaria y propiedad intelectual utilizados por plantas de exportación provienen del extranjero, mientras que la participación nacional se mantiene en un rango reducido de 2% a 4%.
● La maquila sostiene el empleo, pero no impulsa una economía de mayor valor agregado
● La baja vinculación con proveedores chihuahuenses limita el impacto real de la inversión extranjera, pues gran parte del valor tecnológico y de las ganancias permanece fuera del estado.
Para especialistas y sectores productivos, esta desconexión representa un costo de oportunidad: Chihuahua recibe inversión y empleos, pero no logra consolidar una red robusta de empresas locales capaces de fabricar insumos de mayor complejidad, desarrollar tecnología o insertarse con fuerza en los nuevos procesos del nearshoring.
Innovación marginal y talento subutilizado
| Tipo de Insumo / Servicio | Porcentaje de Participación | Nivel de Valor Agregado | Descripción del Sector Comercial Local |
| Componentes Críticos | < 1.0% | Alto | Microcircuitos, software embebido, aleaciones especializadas (Importado en su totalidad). |
| Materiales Secundarios | 1.0% – 1.5% | Bajo / Medio | Embalajes industriales (pallets de madera, esquineros de plástico o cartón), resinas básicas y maquinados simples. |
| Servicios Periféricos | 2.0% – 2.5% | Bajo | Comedores industriales, seguridad privada, transporte de personal, limpieza y mantenimiento de instalaciones. |
La crítica hacia la administración estatal se concentra en la ausencia de una política industrial de integración. Sin programas amplios de certificación para PyMEs, estímulos focalizados o laboratorios que permitan elevar la calidad de la proveeduría local, la entidad continúa dependiendo de un esquema de ensamble con bajo valor agregado.
Bajo presupuesto para ciencia limita la transición hacia una economía del conocimiento
El contraste entre el discurso oficial de innovación y la asignación presupuestal también forma parte del diagnóstico. El Fondo Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación cuenta con aproximadamente 70 millones de pesos anuales, una cantidad que representa apenas 0.06% del gasto público estatal, frente a un presupuesto superior a 115 mil millones de pesos.
La Marginalidad Presupuestal en Ciencia y Tecnología
Ese nivel de inversión resulta insuficiente para financiar laboratorios, patentes, transferencia tecnológica o proyectos estratégicos en sectores como aeroespacial, electromovilidad y manufactura avanzada. La consecuencia es una economía que atrae operaciones industriales, pero no necesariamente centros de diseño, investigación o desarrollo.
Esta cifra es insuficiente para dotar de laboratorios de última generación a las universidades tecnológicas de la entidad, financiar el desarrollo de patentes locales o subsidiar proyectos de transferencia tecnológica en sectores estratégicos como el aeroespacial o la electromovilidad.
Subutilización del Talento y Fuga de Cerebros
El rezago también se expresa en el mercado laboral. Según el análisis, 47.4% de las personas desocupadas o en búsqueda de mejores condiciones laborales cuentan con estudios de nivel medio superior y superior, lo que apunta a una subutilización del talento formado en universidades e institutos tecnológicos del estado.
La falta de empleos especializados provoca que profesionales preparados terminen en puestos con escaso margen de crecimiento o emigren hacia otros polos tecnológicos del país y del extranjero. En términos económicos, Chihuahua no solo pierde talento: también desaprovecha la inversión social realizada en su formación.
- Subempleo Profesional: Ingenieros trabajando como supervisores de línea básica con topes salariales rígidos.
- Fuga de Cerebros: Emigración masiva del capital humano calificado hacia polos tecnológicos nacionales (como Guadalajara o Monterrey) o hacia el extranjero, resultando en una pérdida neta de la inversión social educativa realizada en el estado.
Obras costosas frente a necesidades productivas
El debate sobre las prioridades del gasto público se intensifica con el proyecto Torre Centinela, en Ciudad Juárez, cuyo costo presupuestado supera los 4,200 millones de pesos. Para sus críticos, la obra refleja una apuesta por infraestructura monumental antes que por inversiones capaces de resolver cuellos de botella para el crecimiento económico.
La Falacia de la Infraestructura Monumental
El argumento central es que esos recursos pudieron orientarse a infraestructura energética, redes hidráulicas para parques industriales, fortalecimiento policial operativo o multiplicación del presupuesto destinado a ciencia y tecnología. En un contexto de bajo crecimiento, cada peso público invertido en obras de alto costo implica dejar de atender necesidades estructurales del aparato productivo.
El Costo de Oportunidad y la Inversión Inteligente
El concepto de costo de oportunidad demuestra cómo el uso ineficiente de recursos escasos priva a la entidad de resolver problemas estructurales vitales para el crecimiento económico. Esos más de 4,200 millones de pesos absorbidos por el proyecto inmobiliario en Juárez habrían tenido un impacto transformador e integral si se hubieran distribuido bajo un esquema de inversión inteligente:
Análisis Alternativo del Costo de Oportunidad Presupuestal
| Proyecto Alternativo de Inversión | Impacto Estimado en el Crecimiento y Estabilidad del Estado |
| Infraestructura Energética Sustentable | Financiamiento de parques solares y subestaciones eléctricas industriales para garantizar el suministro energético a nuevas empresas del nearshoring, resolviendo los apagones del sector productivo. |
| Redes Hidráulicas para Parques Industriales | Modernización de plantas tratadoras y líneas de agua morada en Chihuahua y Juárez, evitando el desabasto industrial y garantizando la viabilidad ecológica de la manufactura. |
| Multiplicación del Ecosistema de Innovación | Esos recursos equivalen a multiplicar por 60 el presupuesto del FECTI, permitiendo crear el fondo de capital de riesgo e investigación científica más grande del norte del país para fondear desarrolladores locales de tecnología. |
| Dignificación y Fortalecimiento Policial Real | Compra de patrullas para cobertura rural, mejora sustancial y permanente de salarios para los policías municipales y operativos, y equipamiento táctico directo en lugar de centralización burocrática. |
Crecimiento bajo y oportunidad desaprovechada
El balance económico de Chihuahua durante la administración de Maru Campos muestra una entidad con ventajas competitivas claras, pero con resultados por debajo de su capacidad. El crecimiento de 0.99% evidencia una economía que no logra despegar al ritmo que exige la coyuntura global ni al nivel que demandan sus sectores productivos.
Mientras no exista una estrategia pública que articule proveeduría local, innovación, infraestructura básica y talento especializado, Chihuahua seguirá dependiendo de la inercia maquiladora y operando por debajo de la meta de 4.5% anual. La oportunidad del nearshoring está presente, pero el reto para el gobierno estatal es convertirla en crecimiento real, sostenido y con beneficios locales.
El saldo político es incómodo, pero inevitable: Chihuahua no está estancado por falta de vocación productiva, sino por falta de conducción pública. La administración de Maru Campos ha administrado la inercia como si fuera estrategia, ha confundido la llegada de inversiones con desarrollo y ha celebrado empleos sin preguntarse si esos empleos construyen futuro o solo prolongan un modelo agotado. Gobernar una economía no es cortar listones ni repetir discursos sobre competitividad; es tomar decisiones que eleven la productividad, integren a las empresas locales y conviertan el presupuesto en palanca de transformación.
El problema de fondo es que el gobierno estatal presume estabilidad donde los números exhiben mediocridad. Un crecimiento de 0.99% no es una anécdota técnica ni un tropiezo estadístico: es una señal de alarma. Es la fotografía de una administración que, teniendo frontera, industria, talento y una coyuntura internacional favorable, no ha sabido convertir esas ventajas en prosperidad medible. Cuando un estado con semejante potencial avanza a paso mínimo, la responsabilidad no puede esconderse detrás del mercado, del contexto nacional o de la herencia recibida.
Maru Campos enfrenta así una paradoja dura: gobierna un estado que podría estar montado en la ola del nearshoring, pero que aparece atrapado en la espuma de los anuncios oficiales. Chihuahua no necesita más narrativa triunfalista; necesita resultados. Y mientras el crecimiento siga por debajo de la meta, mientras la innovación reciba migajas y mientras la obra pública pese más que la política industrial, la conclusión será tan simple como contundente: el estado no está creciendo al ritmo de su capacidad, sino al tamaño de la visión de su gobierno.


