Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
ROSANA, LA MENTIRA CON CURUL Y EL “ERROR” QUE APESTÓ A MANIOBRA. . .Hay mentiras que nacen torpes, otras que nacen cínicas, y luego está la que intentó vender la diputada local Rosana Díaz Reyes: una acusación envuelta en papel oficial, exhibida con aire de gran revelación, pero sostenida sobre un error de transcripción que hoy quedó corregido por el propio Congreso del Estado. La legisladora salió hace unos días a señalar que María Antonieta Pérez Reyes había votado a favor del refinanciamiento de la deuda estatal por 3 mil millones de pesos, como si hubiera descubierto un crimen político. Pero el teatro se le vino abajo: el acta de la sesión del 16 de diciembre de 2025 fue rectificada y se confirmó que el voto de Pérez Reyes fue en contra, tal como constaba en el sistema electrónico y como fue visible públicamente. . .
Lo grave no es solo que Rosana Díaz se haya equivocado; lo grave es la comodidad con la que convirtió una errata administrativa en garrote político. Tomó un registro mal asentado por el área jurídica del Congreso y lo usó para golpear, para embarrar, para fabricar una contradicción donde no la había. No verificó, no esperó, no contrastó: prefirió el linchamiento exprés, ese deporte favorito de quienes confunden la tribuna con un paredón. Y ahora que la verdad salió a flote, la supuesta prueba quedó reducida a lo que siempre fue: una mentira con membrete, una acusación inflada y una maniobra que, por más que quieran perfumarla de descuido, huele demasiado a conveniencia política. . .

Y ahí está el detalle venenoso: ¿de verdad fue involuntario el “error” del jurídico del Congreso, o fue uno de esos accidentes milagrosos que siempre benefician al mismo libreto? Porque resulta demasiado cómodo que el dedo administrativo se haya resbalado justo sobre el nombre de una diputada incómoda, justo en un tema explosivo, justo a tiempo para alimentar una narrativa de ataque. La democracia no se defiende con calumnias disfrazadas de documentos ni con actas mal escritas usadas como cuchillos. María Antonieta Pérez votó en contra de la deuda; eso ya quedó asentado. Lo demás fue una farsa mal montada: Rosana puso la voz, el error puso el pretexto y la mentira, como siempre, terminó haciendo el ridículo en público. . .
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EL BLINDAJE DE UTILERÍA Y LA DEMOCRACIA A MODO. . . Morena ya puso el dedo en la llaga: las reformas electorales recién aprobadas por el Congreso del Estado no huelen a modernización democrática, sino a ingeniería política con tufo de reparto anticipado. Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la bancada morenista, advirtió que analizan impugnar los cambios, particularmente en el método de elección de regidurías, donde —según acusó— se diseñó un traje a la medida para que unos cuantos puedan acaparar los espacios en los ayuntamientos. Dicho de otra forma: la democracia en urna, pero el pastel en mesa chica. . .
La ironía, por supuesto, viene vestida de azul. El PAN presume blindaje electoral, habla de cerrar la puerta al crimen organizado y reparte discursos de pureza institucional, pero al mismo tiempo impulsa reformas que, según Morena, achican la cancha, concentran posiciones y le quitan oxígeno a la representación plural. Es decir, quieren candidatos impecables, pero reglas cómodas; elecciones limpias, pero con tablero inclinado; democracia blindada, sí, aunque aparentemente blindada contra la competencia. . .

Y ahí está el filo del asunto: Morena no solo acusa regresión en las reformas, también le recuerda al PAN que el verdadero blindaje electoral no se proclama en conferencias ni se usa como garrote para descalificar adversarios, sino que se construye con reglas parejas y controles reales. Porque resulta bastante cómodo rasgarse las vestiduras por la seguridad de los procesos mientras se aprueban mecanismos que podrían servir para atrincherar cuotas de poder. Al final, el PAN parece querer vender candados democráticos, pero con la llave guardada en el bolsillo correcto. . .
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SALUD MENTAL EN LAS ESCUELAS: LA URGENCIA QUE LA POLÍTICA APENAS DESCUBRE. . . El Consejo Estatal del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua aprobó las medidas para que avance una iniciativa ciudadana que busca llevar orientación psicológica básica a las escuelas públicas del estado, una propuesta presentada por Andrea Carrasco Sáenz ante el Congreso local. La idea, en apariencia simple, desnuda una realidad incómoda: mientras la clase política presume discursos sobre infancia, educación y futuro, han sido los ciudadanos quienes han tenido que empujar una respuesta mínima frente a problemas que llevan años explotando en las aulas. . .
La iniciativa plantea reformar la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para incorporar programas de orientación psicológica básica en instituciones educativas públicas, ante fenómenos como ansiedad, depresión, violencia, estrés escolar y aislamiento social. Nada de esto es nuevo, aunque algunos funcionarios parezcan descubrirlo apenas cuando llega en formato de expediente. Después de la pandemia, la salud mental dejó de ser un tema de especialistas para convertirse en una emergencia cotidiana; aun así, muchas escuelas siguen sin personal, sin rutas claras de atención y sin más herramienta que la buena voluntad de maestros rebasados. . .

Ahora la promovente deberá reunir 3 mil 64 firmas para que la iniciativa continúe su trámite, en un periodo que irá del 6 de julio al 3 de octubre de 2026 mediante la aplicación Apoyo Ciudadano-INE. Y ahí está la ironía fina: para que el Estado voltee a ver la angustia emocional de niñas, niños y adolescentes, primero hay que juntar firmas, cumplir etapas, esperar validaciones y pasar por la maquinaria burocrática que tantas veces llega tarde. La participación ciudadana es valiosa, sí; pero también exhibe una falla política enorme: cuando la salud mental escolar depende de que la gente empuje desde abajo, es porque arriba llevan demasiado tiempo mirando hacia otro lado. . .
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