Una nueva crisis amenaza con enturbiar la relación entre dos aliados clave frente a Rusia. Y llega, además, en un momento especialmente delicado para Europa, cuando la cohesión entre socios resulta más valiosa que nunca ante los desafíos que llegan tanto desde el este como desde el otro lado del Atlántico.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, varios de sus principales colaboradores y varios expresidentes del país han anunciado que devolverán las condecoraciones recibidas de Polonia, en medio de una escalada de tensiones entre ambos países por una de las páginas más dolorosas de su historia compartida: las matanzas de polacos perpetradas durante la Segunda Guerra Mundial.
La polémica estalló después de que Zelenski otorgara a una unidad militar el nombre del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), una organización nacionalista que sigue siendo objeto de profunda controversia en Polonia por las masacres cometidas contra la población polaca durante la guerra.
La respuesta de Varsovia no se hizo esperar. El viernes, el presidente polaco, Karol Nawrocki, retiró a Zelenski la Orden del Águila Blanca, la máxima distinción del Estado polaco, pese a los llamamientos realizados tanto en Kiev como en Varsovia para evitar una escalada diplomática.
Como gesto de respuesta, Zelenski publicó en redes sociales una fotografía del paquete que contenía la condecoración, ya embalado y preparado para su devolución desde una oficina de correos ordinaria con destino a la Cancillería Presidencial de Polonia. “Ucrania agradece al pueblo polaco su apoyo y su cooperación”, añadió Zelenski en su mensaje.


