Irán y Estados Unidos se acercaron un poco más a un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán, mientras mediadores qataríes viajaban a Teherán el domingo para ultimar el pacto, según dos funcionarios regionales.
Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa, expresaron un cauto optimismo de que Estados Unidos e Irán por fin se aproximaban a un acuerdo que podría detener las hostilidades que han matado a miles de personas y reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha sumido a los mercados mundiales en el caos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmaron el sábado que el acuerdo se firmaría el domingo, mientras que el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, indicó que podría ocurrir en los próximos días. Trump señaló que el estrecho de Ormuz se abriría de inmediato tras la firma.
Se espera que el acuerdo se firme de manera electrónica, sin una ceremonia presencial, aunque no está claro cuándo ni cómo se llevará a cabo la firma.
El acuerdo no resuelve los asuntos más espinosos entre Estados Unidos e Irán, como el programa nuclear iraní o sus activos congelados, pero ofrece un marco de 60 días para conversaciones técnicas sobre esos temas, según funcionarios paquistaníes y regionales familiarizados con las negociaciones en curso, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacerlo públicamente. Los funcionarios describieron los meses de esfuerzos de Pakistán para encabezar las negociaciones, en los que tuvo problemas para evitar que ambas partes abandonaran la mesa y que las conversaciones colapsaran por completo en múltiples ocasiones.
Según el acuerdo que se debate actualmente, Estados Unidos e Israel parecen no haber alcanzado sus objetivos originales de destruir los programas de misiles y nuclear de Irán y poner fin a su apoyo a fuerzas aliadas. No está claro cómo abordará el acuerdo estos asuntos, o si formarán parte del pacto final.
Mientras tanto, se esperaba que Trump abordara el desminado del estrecho de Ormuz durante la cumbre del Grupo de los Siete que comienza el lunes. La vía marítima es crucial para importantes envíos de petróleo, gas natural y productos relacionados como fertilizantes, y su cierre de facto sacudió la economía mundial.
El aparente avance se produjo después de que Irán intercambiara fuego con Estados Unidos e Israel a principios de la semana, lo que amenazó con romper el alto el fuego y empujar a Oriente Medio de vuelta a una guerra a gran escala. Un frágil alto el fuego está en vigor desde el 7 de abril.
El programa nuclear de Irán y su uranio altamente enriquecido han estado durante mucho tiempo en el centro de las tensiones con Estados Unidos e Israel y han sido una fuente de preocupación internacional.
Trump sostuvo en redes sociales que, “cuando todo esté en calma”, Estados Unidos entraría y “rebajará la concentración y destruirá” el uranio enriquecido, una operación que se produciría en Irán o en Estados Unidos.
Irán tiene 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, un paso técnico corto respecto de niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.


