Cuando en el panismo capitalino parecía comenzar a acomodarse la sucesión municipal entre nombres ya perfilados, el exfiscal general César Jáuregui Moreno reapareció en un video difundido en sus redes sociales para mandar un mensaje que, en política, difícilmente puede leerse como casual: sigue en la carrera por la candidatura a la alcaldía de Chihuahua capital.
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Con un discurso cargado de identidad local, carácter chihuahuense y apelaciones al servicio público, Jáuregui dejó ver que no está dispuesto a retirarse de la galopada interna. Su mensaje no sólo buscó recordar trayectoria, sino también instalar la idea de que mantiene presencia, estructura y voluntad para disputar la nominación panista rumbo al proceso de 2027.
El detalle no es menor: hasta antes de esta reaparición, en los corrillos azules parecía tomar forma la lectura de que la decisión podría caminar entre Santiago de la Peña o Manque Granados, dos perfiles cercanos al proyecto de la gobernadora Maru Campos. Sin embargo, el movimiento de Jáuregui introduce ruido, presión y una nueva variable en una contienda que muchos daban por encaminada.
El mensaje también puede interpretarse como un aviso interno: Jáuregui no sólo quiere ser tomado en cuenta, sino que pretende medir fuerza en territorio, recorrer colonias, hablar con militancia y buscar al panista que todavía no termina de convencerse. Esa ruta, más que testimonial, apunta a construir condiciones para competir y obligar a que su nombre permanezca sobre la mesa.
Así, la reaparición del exfiscal entorpece el libre tránsito de cualquier candidatura previamente cantada dentro del PAN. Si De la Peña o Granados parecían llevar ventaja por cercanía política y lectura de palacio, Jáuregui acaba de recordar que en Chihuahua capital la sucesión municipal aún no está cerrada y que, en la interna azul, nadie puede darse por elegido antes de tiempo.


