9 junio, 2026

LA RUTA GUINDA HACIA PALACIO. . . COAHUILA NO FUE PROFECÍA.  .  . ROSANA DÍAZ: SE CAMBIA DE CUARTO, PERO NO DE CASA. . .

Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .

LA RUTA GUINDA HACIA PALACIO. . . En Chihuahua, donde el PAN ha conservado durante años una presencia determinante en la disputa por el poder estatal, el tablero rumbo a 2027 empieza a mostrar una fotografía políticamente incómoda para la oposición: MORENA aparece al frente en la preferencia por la gubernatura y abre la posibilidad de que, por primera vez, el partido guinda gobierne la entidad. . .

La encuesta telefónica de Arias Consultores, levantada del 26 al 30 de mayo de 2026, coloca al movimiento oficialista con ventaja tanto en la medición por partido como en los careos con sus principales perfiles. . ..

El dato que más pesa en la lectura política es el desempeño de Cruz Pérez Cuéllar. En el escenario donde figura como posible candidato de MORENA, alcanza 32.0% de la intención de voto, por encima de Marco Bonilla Mendoza, quien registra 28.0%. La diferencia no es definitiva, pero sí suficiente para encender las alertas en el panismo chihuahuense: el alcalde juarense se mantiene competitivo, territorialmente visible y con una narrativa que podría conectar con un electorado dispuesto a probar una alternancia distinta a las ya conocidas. . .

El fondo es claro: si MORENA logra ordenar sus fuerzas internas y convertir la ventaja estadística en estructura electoral, Chihuahua podría entrar en 2027 a una etapa inédita con el primer gobierno estatal guinda de su historia. Aun con una bolsa de indecisos superior al 30.0% en el careo de Pérez Cuéllar, el mensaje de la medición es contundente: la contienda ya no se lee como una aspiración lejana para MORENA, sino como una posibilidad real, particularmente si Cruz Pérez Cuéllar termina por encabezar esa apuesta política. . .

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COAHUILA NO FUE PROFECÍA.  .  . El PRI no le ganó a MORENA en Coahuila: apenas conservó lo que ya tenía, que no es poca cosa, pero tampoco es la resurrección nacional que algunos quieren vender con música de banda y confeti tricolor. En 2023, la 4T perdió todos los distritos locales y Coahuila confirmó, una vez más, que es el último gran refugio electoral del priismo; en 2026, el resultado volvió a decir lo mismo, sólo que, con más ruido, más discurso triunfalista y menos novedad política. Llamarle antesala del 2027 a una elección donde el PRI defiende su bastión es como presumir que uno conquistó su propia sala. . .

La memoria corta también ayuda al entusiasmo opositor: apenas un año después de aquella elección coahuilense, en 2024, la 4T ganó 256 de los 300 distritos federales; el PRI no ganó ninguno por sí solo y la alianza PAN-PRI-PRD apenas alcanzó 39 distritos. Con esos números sobre la mesa, convertir Coahuila en mapa nacional es un acto de fe, no de análisis. Sí, MORENA está podrido en muchas de sus prácticas, su credibilidad ha disminuido y la decepción social crece; tal vez ya no sea la esperanza de México, pero el problema para sus adversarios es que el desencanto con el guinda no se ha traducido en amor por el PRIAN. . .

La oposición sigue sin ser opción real para buena parte del ciudadano: no emociona, no convence y, en ocasiones, ni siquiera parece entender que el rechazo a MORENA no equivale a nostalgia por el pasado. Al PAN, de hecho, lo mejor que podría pasarle es dejar de cargar al PRI como socio inevitable, porque cada abrazo con el tricolor le cuesta identidad, votos y futuro. Por eso, salvo un terremoto político mayor, en 2027 la 4T conservará la mayoría de distritos federales y gubernaturas; no porque sean mejores, sino porque enfrente todavía no hay una alternativa que parezca menos vieja, menos gastada y menos cómplice de su propia derrota. . .

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ROSANA DÍAZ: SE CAMBIA DE CUARTO, PERO NO DE CASA. . .Después de tanto melodrama político, portazos anunciados y capítulos de agravio público, la diputada local Rosana Díaz finalmente oficializó su salida del Grupo Parlamentario de Morena. La escena, por supuesto, venía cocinándose desde hace meses, luego de sus señalamientos de violencia política de género contra Cuauhtémoc Estrada, coordinador de la bancada guinda; pero como suele ocurrir en la política local, el desenlace llegó con más cálculo que ruptura, con más acomodo que divorcio y con menos drama real del que se quiso vender. . .

Porque Díaz se va de Morena, sí, pero no exactamente del movimiento. Su ruta apunta al Partido Verde, ese aliado cómodo de la 4T donde las distancias ideológicas suelen medirse con cinta de utilería y las mudanzas políticas se presentan como decisiones profundas. En otras palabras, no abandona la casa: apenas cambia de cuarto, se quita el letrero guinda de la puerta y se acomoda en el pasillo verde, lo suficiente para decir que ya no está ahí, pero no tanto como para perder la cercanía con el proyecto que seguirá pesando en 2027. . .

La jugada cobra todavía más sentido si Cruz Pérez Cuéllar termina siendo el candidato a la gubernatura, porque entonces el Verde podría convertirse en una cómoda sala de espera para quienes no quieren romper con la 4T, pero sí necesitan tomar aire de la bancada morenista. Así que la conclusión es simple, aunque incómoda: Rosana Díaz no se fue del todo; se fue de cerca, pero no de lejos. En política, a veces renunciar no significa salirse, sino encontrar otra puerta para seguir dentro. . .

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