Siete estados de la República Mexicana se declaran en alerta máxima para este sábado debido a un drástico temporal que provocará lluvias puntuales muy fuertes, descargas eléctricas y granizadas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que las precipitaciones generarán acumulaciones de agua peligrosas en periodos muy cortos de tiempo. Las autoridades instan a la población a extremar precauciones ante el riesgo inminente de afectaciones urbanas y rurales durante el fin de semana.
La combinación de estos fenómenos atmosféricos activó una fase de severa inestabilidad en el territorio nacional. Los modelos de pronóstico señalan que el suelo, ya saturado por precipitaciones previas de la temporada, enfrenta un riesgo elevado de saturación hídrica. Este escenario eleva de forma drástica la probabilidad de inundaciones y afectaciones a la movilidad, transformando las próximas horas en un periodo de monitoreo crítico para la seguridad civil.
La alerta por acumulados de 50 a 75 mm se concentra en Guerrero, particularmente en el norte y la zona costera, junto con el Estado de México en sus sectores noreste y suroeste. A esta lista de cuidado prioritario se suman el sureste de Hidalgo, las regiones norte, este y sur de Puebla, así como la zona centro del estado de Veracruz. Oaxaca y Chiapas completan el grupo de alto riesgo, con proyecciones de tormentas puntuales muy fuertes.
Paralelamente, un segundo bloque de entidades experimentará chubascos con lluvias fuertes de 25 a 50 mm, incluyendo a Tamaulipas, San Luis Potosí, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Tlaxcala, Ciudad de México, Morelos y Tabasco. El mapa de precipitaciones se extiende de forma moderada a ligera hacia el resto del país, abarcando desde Chihuahua y Jalisco hasta la Península de Yucatán con intervalos de chubascos aislados.
El peligro principal de este volumen de agua radica en la velocidad de acumulación en zonas vulnerables. Las áreas montañosas de Veracruz, Puebla, Oaxaca y Chiapas presentan una susceptibilidad crítica a los deslaves y desprendimientos de tierra, debido a la pérdida de cohesión de los suelos. Las carreteras intermunicipales en estas regiones exigen máxima precaución por la reducción drástica de visibilidad y posibles bloqueos de caminos.


